Control de los índices de absentismo a través de la reducción de la duración de las bajas
Ignacio Peña,
director del departamento de Salud Laboral de Gestolasa
Todo programa encaminado a disminuir el absentismo por enfermedad ha de pasar por un análisis detallado
Control de los índices de absentismo a través de la reducción de la duración de las bajas por la Incapacidad Temporal y la gestión adecuada de la Incapacidad Permanente. España es el país de la Unión Europea con mayor número de bajas laborales según el informe Adecco sobre absentismo presentado en 2012.
El absentismo es superior en aquellos países en los que la cobertura por enfermedad es más generosa y también es más alto en empresas con mayor número de trabajadores. A modo de ejemplo, la tasa de absentismo de 2010 fue del 2,3% en las empresas más pequeñas mientras que era del 5,8% en las más grandes.
La coyuntura económica que está sufriendo el país ha servido para reducir las altas cifras de absentismo, reduciéndolas en comparación con la tendencia que presentaban antes del comienzo de la crisis.
En esta situación, es clave para las empresas la implantación de programas que sirvan para detectar y dar solución a las consecuencias que el absentismo por enfermedad provoca. Estos programas han de disponer de herramientas que permiten gestionar de forma adecuada el absentismo. Estas herramientas, pueden ser desarrolladas internamente o utilizar las oportunidades que el mercado ofrece.
Todo programa encaminado a disminuir y gestionar de forma más adecuada el absentismo por enfermedad ha de pasar, necesariamente, por un análisis detallado de los procesos de incapacidad temporal.
Y no solo será necesario analizar las causas que motivan dicha incapacidad, sino también atender a la frecuencia y duración de los mismos.
Con ello, estaremos analizando tres de las claves del absentismo. La causa, la frecuencia y la duración. A partir de este análisis, tendremos una mejor vía para diseñar una adecuada actuación sobre el problema. En unos casos, la solución pasará por definir una alternativa al tratamiento ofrecido por la seguridad social, diseñando una solución médico-quirúrgica y/o rehabilitadora adaptada a las circunstancias y dirigido a acortar el proceso de curación del trabajador y con ello, la anticipación de su recuperación y el regreso al puesto de trabajo. Es posible actuar en esta dirección cuando existe por parte del trabajador y de la empresa una voluntad clara de recuperar cuanto antes el estado de salud del trabajador, recuperación que, obviamente, provoca beneficios a ambas partes.
En otros casos, si la patología del trabajador lo permite, estaremos ante la posibilidad de iniciar un expediente de Incapacitación Permanente que concluya con la salida del trabajador de la empresa y el acceso al reconocimiento de su condición de Incapacitado Permanente. Y en este sentido, es importante recalcar que nos es preciso alargar ni agotar los períodos de Incapacidad Temporal para abordar estos procesos. En multitud de ocasiones, este es un proceso que se puede iniciar desde los momentos iniciales de la Incapacidad. Un programa de este tipo, no es sólo un programa destinado a reducir el absentismo, sino que también es un programa en el que las empresas muestran su Responsabilidad Social con los trabajadores enfermos. La empresa les ayuda a resolver un problema temporal o permanente, que les impide desempeñar con normalidad su vida laboral, y en muchas ocasiones, su propia vida personal. Nuestra experiencia adquirida a lo largo de más de 24 años implementando este tipo de programas, ha ayudado a multitud de personas a conseguir los objetivos mencionados, generando un altísimo nivel de satisfacción tanto en las empresas, como en los trabajadores y en sus representantes sindicales.