Revista digital
TRIBUNA
marzo 2013

Por si tienes un momento …
una breve historia de lo virtual

Elena Sánchez Rodríguez,
Virtual Talent lead de Globalplace

 
Elena Sánchez RodríguezAlgunas teorías sobre el prejuicio señalan que éste responde a una economía mental necesaria para funcionar en la vida
A menudo escucho la radio, ese concepto 1.0 para el cual yo tengo un segundo cerebro y hasta una segunda memoria. Las cosas me entran por un oído, pero no me salen por el otro; bueno algunas sí ☺, claro.

Escucho al locutor, escucho la música y luego le veo en mi cabeza gesticular mientras habla. Después de un rato parece que le conozco hace mucho tiempo… y me hace pensar. Me detengo… ¿cuánto de mí estoy poniendo en él?

Y sigo pensando, porque estoy a punto de ponerme a teletrabajar sola en casa y en esos momentos me hablo continuamente sin darme cuenta… ¿cuántas personas he conocido en mi vida profesional? Muchas, concluyo. Algunas, muchas, en países muy variados. Algunas, no la mayoría, no las he llegado a ver nunca físicamente, pero con ellas trabajaba con frecuencia y a lo largo de los años. Eran y siguen siendo mis locutores personales, a veces les imagino, pero en realidad nunca he sabido como son.

Un día le dije a mi compañera y amiga Maite lo agradable y diligente que me parecía una jovencita con la que yo trabajaba regularmente. Maite, que había estado viviendo y trabajando en Suiza con ella, me miró de manera incrédula, como si no pudiéramos estar hablando de la misma persona. Y es que esa jovencita agradable, diligente y de voz jovial tenía algo más de 50 años; en aquel momento no se llevaba todavía la videoconferencia, sino la teleconferencia.

Así que concluyo que estos mundos virtuales tienen mucho de imaginación, son divertidos ☺ y peligrosos ☹, puedes imaginar lo que quieras, pero nunca sabes en qué manos te pones. Te falta información sobre la persona, información de la que no es verbal, la más importante, la que te dice inmediatamente si lo que estás diciendo le está cayendo bien o no, si puedes decirle toda la verdad o si debes adornarla.

En esa distancia lanzas informaciones, opiniones y esperas como un pescador a ver como sientan, si pican o no pican, si lo que has lanzado es aceptable o no para el otro. Porque lo que tú lanzas en tu contexto, es muy posible que el otro lo reciba en un contexto muy diferente, en su contexto, ese que no estás viendo, del cual apenas recibes información. No estoy hablando sólo de la comunicación en un mensaje (en asíncrono); también sucede cuando uno escucha a la persona en el teléfono o en voz IP. Sucede cuando ves esa cara en videoconferencia que te da sólo una parte del contexto del otro, a veces con un retardo que confunde.

Y se te hace un proceso intenso porque no es relajado como la pesca, más bien tiene un punto de inquietante. Y así se va pasando el tiempo y así la relación se va construyendo. Y en según hayas sido más osado y más confiado, y en según el otro lo haya recibido más jovialmente o con más recelo, la relación se hace más o menos despacio… a fuego lento. Y es que también el acompasamiento es muy importante en estos entornos virtuales y, si no, probad a chatear. Todos tenemos un tempo como en música el valor de una nota negra.

Si, además, somos un barco pesquero y pescamos en equipo, pero en la distancia, la cosa se complica. “Que no echaste la red cuando te dije”, “que… ¿quién lleva el timón ahora?”, “que habíamos quedado en volver a tierra tal día”… En fin, el peligro aumenta y la diversión disminuye, salvo, claro, que nos conozcamos desde hace tiempo y entendamos que 25ºC es mucho calor para fulanito y mucho frío para menganita (soy friolera, todos lo saben y por eso cuando ponen el aire acondicionado me pasan una toquilla).

Pero tengo una buena noticia, todo este proceso de comunicación en virtual en equipo se puede trabajar para darle ritmo y llegar a buen puerto antes de lo previsto, para generar más confianza y aprender de los errores. Para ofrecer a los que esperan nuestra contribución a nuestros jefes, a nuestros compañeros, esa disponibilidad tangible: “cuando te necesito, sé donde encontrarte, sé qué esperar y cuando”.

Bueno, ahora miro el reloj, no me veis, pero estoy literalmente mirándolo…, ¿qué he aprendido de todas estas experiencias?

He aprendido a comunicar lo que estoy haciendo, siempre que pueda ser de utilidad para el otro, un principio de colaboración 2.0 que me acompaña en este artículo que estoy escribiendo. He aprendido a confiar en que lo recibiréis con buenos ojos, además de con mente crítica, porque, si no, no estaría escribiendo en el tono en el que lo estoy haciendo…, una confianza indispensable en entornos virtuales (Hertel, Geister y Konradt, 2005; Galvin, Ahuja y Agarwal, 2006).

También he aprendido que el humano es ese animal sofisticado del que a veces somos más conscientes y otras… simplemente actuamos con el piloto automático. Y es que el cerebro necesita una economía mental y para eso están los automatismos. Pero el mayor automatismo del ser humano es el prejucio. Algunas teorías sobre el prejuicio señalan que éste responde a una economía mental necesaria para funcionar en la vida.

En entornos virtuales el prejuicio es un gran enemigo, al que se añade esa tendencia que tenemos las personas: lo que me falta me lo invento. ¿Os imagináis, yo pensando que una señora de más de 50 era una jovencita de algo más de 20? El ser humano necesita tener la sensación de que controla su entorno, así que se explica a su manera la realidad para estar seguro de que lo que sucede tiene sentido. Tengo que decir que yo tengo cariño a mis prejuicios a la vez que procuro conocerlos bien, no es fácil.

Por eso cuando trabajamos a distancia con los demás es tan importante explicitar lo implícito, no dar por sobre-entendido lo que ni tu ni yo hemos hablado. También es importante tener unas “gafas especiales de ver” en estos entornos remotos. Los estudios dicen que la comunicación humana está compuesta en más de un 80% de comunicación no verbal (Merahbian, 1971; Dilt, 2003), una comunicación escasa en estos casos, así que es importante saber trabajarla y optimizarla. ¿Existe comunicación no verbal en un mail? … pues sí y otra buena noticia es que se puede trabajar para empatizar con el otro, para “tocarle en la distancia”.

He aprendido a trabajar las sinergias y la memoria colectiva, la bitácora de mi - nuestra navegación. Y es que en la cultura 2.0 es tan importante el que demanda como el que oferta y en la cultura 2.5 el concepto da un paso más y ya no sabemos quién es el ofertante y el demandante. El crowdsourcing, el crowdfunding…, todos somos parte del todo, la comunidad como un intelecto, que diría Isaac Mao.
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