Revista digital
TRIBUNA
diciembre 2008

Lo que está por venir en el sector de la consultoría

Antonio Pamos de la Hoz,
gerente de Grupo ACTUAL

 
Antonio Pamos de la HozTodo apunta a que la primera experiencia de consultoría, tal y como hoy la conocemos, tuvo lugar en 1870. Se cuenta que un empresario estadounidense, fabricante de zapatos, empleó a una cuadrilla de ciudadanos chinos para aumentar la producción. Sin embargo, inicialmente los resultados no eran los esperados. Por ello, contrató a un “asesor de empresas” llamado Charles T. Sampson.
Éste, después de realizar un profundo análisis de los procesos productivos, concluyó proponiendo una reubicación de cada trabajador allí donde podía ofrecer un mayor rendimiento. Más aún, propuso acciones de formación para los empleados menos diestros.

Un tiempo después, conocido el excelente trabajo realizado con los zapatos fue contratado para llevar a cabo la misma tarea en una lavandería de gran tamaño. Sampson se acababa de convertir en el primer consultor organizacional.

En 1907 Price Waterhouse abre la primera empresa de consultoría en Chicago. A partir de ahí, los Arthur Andersen, Mayo, McKinsey, Deloitte, etc. han ido llegando hasta nuestros días haciendo de la labor de consultoría un arte en la transmisión y aplicación de experiencias y conocimientos.

Sector atomizado
Hoy, la labor de consultoría se encuentra muy atomizada. Existen grandes consultoras generalistas (cada vez menos) presentes en casi todo el planeta y con importante relevancia económica y social. Hay otro estrato más especializado que se ha visto engrosado con la llegada de las nuevas tecnologías y su incorporación a todos los procesos organizativos.

Pero en general, a la sombra de esos grandes grupos consultores hay un ejército de pequeñas (a veces minúsculas) compañías que ofrecen sus servicios con pocos recursos, pero muchas ganas. Prueba de ello el siguiente dato: en España existen actualmente más de 700 empresas que ofrecen servicios de selección de personal.

Por lo tanto, el panorama es similar a lo que encontramos cuando se analiza la realidad social de un país en desarrollo: una clase alta, minoritaria en número de ejemplares, pero que acapara los principales recursos. Y una clase baja mayoritaria que lucha por recoger las migajas que los grandes dejan caer en su festín. ¿Y la clase media? Casi inexistente.

El negocio de la consultoría en España es relativamente nuevo. Coincidiendo con los cambios de la transición empezaron a llegar las primeras grandes. Y es, sobre todo, en la década de los 80 cuando se crea esa red de pequeñas (y algunas medianas) consultoras locales. La década de 1990, salvo algún susto en la primera mitad, trajo años de creciente bonanza, desarrollo y consolidación.

El uso de la consultoría se generalizó. Pasó a formar parte de la cultura empresarial. Y no sólo los grandes tiraban de ella. Poco a poco todo tipo de empresas privadas y públicas de una u otra manera han ido contratando consultoría.

Perspectivas
Concluimos por tanto, que el pasado ha sido provechoso.

¿Y el futuro? Pues ésta es otra historia porque actualmente asistimos a una revisión completa del modelo económico que ampara su actividad: el capitalismo.

En los próximos e inmediatos años (e incluso meses) asistiremos a una transformación necesaria del sector de la consultoría que vendrá marcada por los siguientes aspectos:

- Concentración: Fusiones y adquisiciones. La oferta se reducirá significativamente a la vez que se crean grupos más grandes y con enfoques más eclécticos.
- Outsourcing: Los grandes consumidores de consultoría centrarán su atención en su producto esencial y externalizarán todo lo accesorio (márketing, finanzas, recursos humanos, etc.).
- Integral: Las empresas de consultoría, para dar respuesta a las nuevas necesidades de sus clientes, ofrecerán servicios integrales donde, desde la misma firma, aportarán valor a todas las áreas funcionales.
- Integrada: Se establecerán vínculos fuertes entre cliente y consultor. El proveedor de servicios se especializará ya no en una área concreta, sino en una empresa específica.
- Globalidad: Las grandes multinacionales contratarán empresas de consultoría que puedan aportar un mismo enfoque allí donde aquéllas estén presentes.
- Tecnología: Cualquier acción de consultoría demandará un fuerte componente tecnológico de apoyo. Por tanto, deberán reorganizar sus propias compañías para ofrecer estos servicios avanzados.

Nos quedan por delante tiempos de cambio y adaptación. De nuevo las leyes de Darwin trascenderán lo biológico para justificar otros escarceos económicos. Tiempos de incertidumbre y agitación. Pero la utilidad del sector de la consultoría es incuestionable y todo lo que pueda ocurrir no hará sino fortalecer una actividad tan romántica como compartir conocimiento y saber.
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