Revista digital
TRIBUNA
octubre 2016

¿Nos planteamos el outsourcing?

Ignacio Samaniego,
responsable Capital Humano y Desarrollo Personas de Grupo Atisa

 
Ignacio SamaniegoA la hora de recurrir al outsourcing hay que tener en cuenta el objetivo, la metodología y el tipo de proveedor que la ejecutará
Hoy en día, y especialmente por la realidad económica en España, las empresas recurren cada vez más a la externalización o en el término más común, outsourcing. Vía usada, en la gestión de recursos humanos, para los departamentos de Administración de personal. Lógico dada la nueva tendencia y visión de la dirección de personas, donde estos no aportan un valor añadido a la estrategia; pero no podemos olvidar su dificultad e importancia, desde la complejidad legal al impacto que puede tener en los empleados. Sin embargo el mercado ofrece diferentes soluciones. Pero, tomada la decisión, ¿habríamos alcanzado el objetivo marcado?

No descubriría América al explicar en qué consiste el outsourcing, pero sí es importante su evolución hasta un concepto actual que determinamos la externalización de procesos de negocio o BPO, siendo la evolución sofisticada como factor clave y herramienta de gestión, de forma que el proveedor no solamente asume la responsabilidad del proceso de la organización que lo contrata, sino que también debe aplicar una reingeniería sobre la forma en que ese proceso es llevado a cabo. Visión de proveedor en auténtico socio.

Ahora bien, ¿cómo afrontamos la decisión de la externalización? Tomada la decisión, debemos partir de aquellos conceptos que fueron base de la decisión, ventajas y objetivos que pretendíamos obtener. Podríamos tener múltiples variables, pero, por simplificarlo, vamos a concéntralos en tres conceptos. La calidad o valor añadido, potenciar el área de Administración de personal como especialización y conocimiento más profundo. Generar recursos para poner énfasis en aquellos retos que de verdad creemos que tienen un impacto en la estrategia de la gestión de personas. Por último, meramente, la reducción de costes.

Lo curioso de esta fase, aunque lógica, es que tendemos a realizarla fuera de tiempo, produciendo cierta distorsión en la toma de la decisión final sobre de qué modelo de externalización seleccionar, que viene principalmente porque solicitamos diferentes presupuestos a proveedores con diversas metodologías de trabajo.

Sin duda, la metodología se convierte en otra de las patas importantes y tendrá mucha conexión con quién nos relacionamos como socio, con un impacto claro sobre el objetivo marcado. Entonces ¿qué metodologías nos puede ofrecer el mercado?.

Hoy podemos distinguir, cuando solicitamos propuestas para este tipo de externalización, que nos aparecen el tradicional concepto del BPO, una modalidad en crecimiento y que empezamos a tender a denominar como “processing”, o incluso, curiosamente, se ve que en planteamientos de decisión de externalizar esta función se acaba optando por un SaaS. Pero, ¿realmente esto qué significa?

Empecemos por el último concepto. Cuando optamos por SaaS ciertamente no estamos en una propia externalización del área de Administración de personal, el planteamiento es externalizar el mantenimiento del software para la ejecución de los procesos, eliminando únicamente los costes tecnológicos añadidos, y donde la toma de decisión debe ser similar a cuando planteamos un cambio de tecnología.

En relación “processing”, nos referimos a aquella propuesta que lo que pretende es externalizar el software y, normalmente, el cálculo de nómina o como máximo a su ciclo. Siendo evolución del SaaS, con mismas ventajas en reducción de costes tecnológicos, pudiendo obtener un recurso para el correcto cálculo de nómina. Si bien, tendríamos que plantearnos el alcance del valor añadido y si exactamente nos ofrecen una visión de socio o únicamente de gestión y cálculo de datos. Modalidad parcial, y dado que precisamente la mayor inversión de tiempo no se focaliza en la nómina, podría limitar la reducción de recursos a destinar a otra cuestión, el valor añadido, o poner en jaque la reducción de costes prevista en el tiempo.

Como última modalidad el BPO, que ofrece una externalización total del área. Lo más importante es encontrar un proveedor que alcance realmente el criterio de BPO en su propuesta, asumiendo la responsabilidad del proceso a aplicar y aporte un auténtico conocimiento sobre la forma en que se aplica. Deberíamos obtener un servicio como un auténtico departamento interno, aportando valor añadido en esas funciones, pudiendo recuperar los recursos que hasta ahora consumíamos, y facilitar la reducción de costes.

En definitiva el mercado hoy en día trae diferentes productos para la solución de la externalización del área de Administración de personal, pero debemos atender al objetivo principal por el que nos lo planteamos, a la metodología del servicio a adquirir y al tipo de proveedor que la ejecutará, porque en caso contrario podremos tener diferentes modalidades de externalización y proveedores en un mismo proceso de decisión y que mezclemos, como dice el refranero español, “churras con merinas”
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