TRIBUNA
diciembre 2019

El talento no cree en la discapacidad

Juan García Caja,
Juan García Caja, director de Personas y Talento de Grupo SIFU

 
Juan García Caja Debería ser sencillo que cuando una persona realiza una entrevista de selección o busca un proyecto de carrera profesional dentro de una empresa primen sus capacidades o habilidades. Pero en multitud de ocasiones, en el mundo empresarial nos encontramos anclados en un pasado gobernado por diversos prejuicios donde la discapacidad se observa de manera superficial, entendida como una variante que distorsiona la eficiencia y productividad. Y es un error. Es un error que se traduce en que la mayor parte de la población se fija en lo que las personas con discapacidad no pueden hacer y no en lo que sí son capaces de llevar a cabo. Sin embargo, los que trabajamos con el colectivo podemos afirmar que los resultados que arroja integrar a personas con diversidad funcional dentro del mercado laboral son realmente positivos. No solo realizan sus tareas con la máxima eficiencia, sino que aportan un valor añadido que cualquier organización que apueste por la diversidad y el talento sabe apreciar.
En este sentido, decantarse hacia lo que alguien no puede hacer es muchas veces dar la espalda a las cosas extraordinarias y diferentes que sí puede ofrecernos. Poner el foco en aquello que la gente puede hacer o llegar a hacer saca lo mejor de cada uno. Una empresa que apueste por estos estímulos no solo desarrolla acciones en favor de lo social, debe tener claro que los resultados económicos se darán. Desde esta perspectiva, es posible ver el gran potencial humano que nos ofrece la diferencia de gente con discapacidad.

En Grupo SIFU, Centro Especial de Empleo dentro del facility services apostamos por una integración plena de todas las personas sin distinción alguna. Por ello, creemos que lo esencial en cualquier proceso de selección de personal es encontrar al candidato que mejor se adecúe al puesto vacante de la empresa, sin categorizar ni estigmatizar a las personas. Como punto de partida, el Grupo elimina cualquier definición existente y trabaja para que todo aquel que posea la capacidad que se solicita en una posición determinada, pueda optar a ocuparla. Es aquí donde el CEO y la Direccion de Personas en las empresas tienen un papel fundamental: gestiona la diversidad. Es decir, vela por la erradicación de aquellas definiciones que limitan la integración de las diferencias, además de mantener los valores del Grupo y el código ético junto a los mecanismos de control de la RSC.


Más allá de la diversidad

En el mundo empresarial, el concepto de diversidad es muy amplio y no solo debe recoger la raza, género o la religión de las personas. Debe basarse en el talento, la capacidad de desarrollarse y de integrarse. Las empresas, Administraciones y el conjunto de la ciudadanía debemos ser capaces de normalizar una situación que cataloga a las personas como distintas. Catalogarlas como personas con o sin discapacidad implica una connotación negativa de partida. Los que creemos de veras en la integración sociolaboral hemos visto la importancia que tiene fijarse en las capacidades que aporta una persona en el negocio.

En este sentido, la necesidad hace que nos encaminemos hacia una diversidad donde no existan tantas definiciones o categorías dentro de una misma compañía, ya que no debemos olvidar que hablamos de trabajadores que comparten un mismo objetivo. Lo que realmente importa es la capacidad de esa persona a la hora de aportar conocimientos, experiencias o habilidades y no el país, la raza o la cultura. Siguiendo este hilo, no debemos olvidar la importancia de la Dirección de Personas para hacer que la empresa se centre en el talento y allane cualquier barrera que pueda anteponerse a dicha directriz, ya que, cuanto más se incida en la discapacidad, menos oportunidades estaremos dando. Es esencial que la empresa conozca las capacidades y cuáles son las metas laborales del empleado para poder ayudarle a lograr los objetivos en su carrera profesional, así como a alinearlos con las metas de la organización. Aglutinar todas las diferencias que nos encontramos dentro de la compañía es necesario para unificarlas dentro de un sistema que nos permita trabajar y convivir todos juntos. En definitiva, quedarnos con la parte de la discapacidad que no ve obstáculos, sino posibilidades nos ayudará a dar forma a la idea de alcanzar esa sociedad más productiva y más justa que todos necesitamos.
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