Revista digital
TRIBUNA
febrero 2013

Claves para una formación lingüística exitosa

Céline Nguyen,
gerente y responsable de calidad de Hexagone

 
Céline NguyenEn la formación de idiomas, la inversión se hace siempre a medio plazo
Para que a las empresas españolas se les abran las puertas de la tan ansiada internacionalización, no les queda otro remedio que ganar en competitividad y eficacia y, por lo tanto, apostar por la formación en idiomas de sus empleados. Ahora bien, si es verdad que este sésamo aparece como una de las mejores soluciones a esta situación, muchas empresas fracasan en el intento.

El papel del responsable de Formación se convierte pues en un elemento clave: tendrá que convencer a sus colaboradores de la eficacia de su estrategia formativa para que se le adjudique un presupuesto acorde con sus objetivos y luego realizar un seguimiento riguroso de la formación.

En demasiados casos, se suele olvidar que en el centro del proceso formativo está el valor humano. Cada empresa tiene que hacerse un “traje a medida”, que optimice los recursos humanos en base a las realidades presupuestarias. A la hora de organizar cualquier curso de idiomas, habrá que dedicarle tiempo al análisis de la plantilla susceptible de recibir formación, dándoles prioridad a las personas que le sacarán mejor partido al curso y explotando las riquezas humanas de cada uno. Un test de capacidad que evalúe la sensibilidad lingüística del alumno, su motivación, su disponibilidad para estudiar, etc., permitirá identificar aquellos colaboradores que se beneficiarán el plan formativo.

Otro aspecto a tener en cuenta es recordar que no somos máquinas y que el aprendizaje de idiomas requiere tiempo, constancia y dedicación. A menudo vemos que se quiere tratar de la misma forma un curso de idiomas que un curso de ofimática, por ejemplo. Hay que tener claro que esto no es posible puesto que existen diferencias esenciales entre las dos asignaturas: en el segundo caso los progresos se ven inmediatamente. Sin embargo, en la formación de idiomas, la inversión se hace siempre a medio plazo. ¡Cuidado pues con las promesas milagrosas que al final siempre resultan costosas tanto en tiempo como en dinero!

Asimismo, ejercer una presión demasiado fuerte sobre los alumnos puede ser contraproducente. Hay que mantener viva la motivación y el entusiasmo de los alumnos, y para ello fijar objetivos razonables; es decir, alcanzables. Son personas adultas que tienen otros compromisos profesionales y personales. Un responsable de Formación tiene que ser consciente de ello y recordar que las empresas que dedican una pequeña parte del horario laboral a la formación obtienen mejores resultados que las que organizan los cursos fuera del mismo.

Parte de la motivación del alumnado también se debe al método pedagógico elegido. Un buen proveedor de idiomas tiene que proporcionar a su cliente la solución para “enganchar” a los empleados. La innovación se convierte así en un concepto clave pues posee un potente atractivo para el usuario. ��Muchas empresas encuentran este aliciente en las fórmulas blended (mixtas), y sin duda esta opción es acertada, ¡pero ojo!, no de cualquier manera… no existen formaciones prêt-àporter que funcionen en este ámbito. La elección dependerá del perfil de cada alumno, y esta fórmula sólo cobra sentido si se hace una elaborada y personalizada ingeniería formativa, dándole el peso justo a las nuevas tecnologías por una parte y al valor humano, encarnado por el profesor y el responsable de Formación, por otra parte.

Lo que se intenta reproducir con las NTAE, mobile learning, etc., es un entorno que se acerque al máximo a la inmersión lingüística y que facilite al alumno una mayor flexibilidad tanto de horarios como de contenidos didácticos. Sin embargo, la verdadera solución radica, una vez más, en la motivación. Encontrar una herramienta
buena es importante, pero saber motivar su uso lo es aún más. Es primordial que el responsable de Formación reciba asesoramiento desde el principio por parte de un proveedor especialista que le ahorrará mucho tiempo y complicaciones. Ambas figuras tendrán que trabajar codo con codo, junto con el equipo pedagógico, para que en todo momento el alumno se sienta acompañado en el proceso de aprendizaje. Para ello hay que estar dispuesto a hacer una campaña de comunicación interna eficaz que permitirá reducir mucho la curva de aprendizaje de las nuevas herramientas y combatir los numerosos prejuicios que todavía existen sobre este tema.

Los alumnos que se han beneficiado de este tipo de formación dicen sentirse valorados y sensibles al esfuerzo de la empresa por ayudarles en su aprendizaje. Y lo más importante: ¡notan los progresos!

En definitiva, es fundamental que se le dé a la formación de idiomas la importancia que se merece en el seno de las empresas que apuestan por la internacionalización. Una estrategia global hecha en base a la cultura de empresa y el valor humano de cada colaborador es la única opción si se quiere obtener resultados tangibles. Saber diseñar cursos ajustados en un marco temporal acertado es el arte de nuestra profesión.
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