TRIBUNA
mayo 2009

Responsabilidad Social de las Empresas (RSE)

Fernando Sucunza,
presidente de Human Management Systems, S.A.

 
Fernando SucunzaAquellos años 70... Las empresas se instalaban en nuestras poblaciones agrícolas, compraban amplios terrenos y los adornaban con equipamientos deportivos y de descanso. Aún conozco alguna empresa que tiene su espacio barbacoa, incluso alguna con campo de tenis, velódromo, ... ¿Eran mejores aquellos tiempos?

Los años de la dura pelea por la productividad, la década de los 80, y la de los 90, con sus vaivenes económicos, nos han llevado a unas empresas austeras, centradas exclusivamente en la productividad y el beneficio como garantía de subsistencia

Y llegó la moda... la última moda, la RSE (Responsabilidad Social de las Empresas). Cuando comenzó, muchos apostábamos por su fracaso por eso, porque era una moda y se utilizaría sólo como marketing. La comparábamos con la modade la calidad y últimamente la moda de la prevención de riesgos.

La calidad sale gratis, dicen algunos autores, es decir, es rentable y por ello las empresas se la han impuesto como una condición sinequanon de subsistencia, de éxito ante sus clientes. La prevención empieza a ser más complicada: aquello de que se reduzcan los accidentes es un tema humano, evidente, pero no está tan directamente relacionado con la rentabilidad. Afortunadamente la mano firme de la reglamentación ha hecho que esta “moda” se extienda como un reguero de fuego y hoy las empresas están muy sensibilizadas y vemos afortunadamente reducirse el número todavía demasiado alto de accidentes y esperemos que, como en el tráfico, lleguemos a unas cifras muy bajas que sean razonables.

¿Y la RSE? En el apartado correspondiente al respeto al medioambiente podríamos decir lo mismo que de la prevención. La aplicación de la normativa y también la extensión de una cierta conciencia social de respeto al medioambiente han conseguido un avance importante y, sin duda, se avanzará mucho más en un futuro próximo. El aspecto económico está integrado en otros conceptos y por tanto seguirá su buen camino. Nos preocupa más el aspecto propiamente social, lo que entendemos por social, lo humano: ¿serán las sociedades industriales capaces de superar la mera visión de acuerdos laborales –que yo llamaría la parte negativa de la relación humana de la empresa– para llegar a la positiva, lo que llamamos desarrollo? Sólo lo harán en un pequeño porcentaje por el efecto moda y mentalización y sólo lo harían realmente si vieran el lado de la rentabilidad.

Nos centraremos por tanto en la rentabilidad de ser responsable con las personas de nuestra organización (industrial, empresarial o institucional). ¿Por qué se dan tales diferencias de bienestar de las personas en una u otra organización o empresa? Hay empresas estresantes donde la ya tan famosa conciliación de la vida familiar parece un chiste, hay empresas donde la relación personal es fría y distante y hay algunas empresas y organizaciones, las menos, donde da gusto trabajar.

Existe ya el raking de las empresas donde se trabaja más a gusto o donde la gente quiere trabajar porque supuestamente se está a gusto. Son dos versiones muy diferentes realmente. Si nos fijamos en el ranking aparecen siempre las muy grandes organizaciones, con una gran estabilidad, probablemente con unos buenos sueldos, ... Habría que hacer el ranking de lasempresas donde realmente se trabaja a gusto por criterios que mezclen esos elementos que, sin duda son importantes, con otros bien definidos, como la integración en equipo, la buena dirección, el respeto a los valores humanos, etc.

Creer en las personas es elemento fundamental para la rentabilidad de nuestras empresas. En sus dos vertientes, interna y externa. En la vertiente interna creer en las personas consiste en captar a los mejores, ayudarles continuamente a desarrollarse, exigirles que crezcan, que no se asienten en su función, que generen iniciativas, que se arriesguen a llevarlas a cabo, que incluso fracasen sin que haya sentimiento de culpabilidad y vuelvan a intentarlo, ...

Pero para eso hacen falta líderes muy potentes en las organizaciones, líderes que crean en todos esos valores lo que, simplemente, insistimos, significa creer en el ser humano como un valor potencial.

Debería suprimirse el término de Recursos Humanos; las personas que trabajan en la organización no son unos recursos y en aquellas organizaciones donde existe la Dirección de Recursos, entendiendo Recursos Técnicos, Recursos Económicos, Recursos Humanos, debería cambiarse también esta denominación. Personas, no Recursos, por no citar “mano de obra directa o indirecta”, términos escandalosos en el siglo XXI.

Y creer en las personas en el otro lado, es decir, en nuestro cliente. Enfoque a cliente no es sólo darle un buen producto o servicio, es atenderle como persona, con sus principios y valores, virtudes y defectos, pensar en su propio desarrollo. La integración cliente-proveedor vendrá cuando nos veamos realmente como partes de una misma organización, la organización humana que crece.

Responsabilidad Social de las Empresas es algo de todo esto, en Human lo vivimos, cómo no, si es nuestro oficio y estamos orgullosos y agradecidos por el premio Nacional a la Responsabilidad Social de las Empresas recibido, que no tiene nada que ver con otros conseguidos. Éste es un premio a la actitud de las 115 personas de la organización.

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