¿Hasta qué punto eres auténtico?
Maite Gómez Checa,
socia directora de ICE Coaching Ejecutivo
La autenticidad está relacionada con la sinceridad y la aceptación de uno mismo y de los demás. Por el contrario, nos resta autenticidad el deseo de agradar y complacer siempre a los demás, aun a costa de nosotros mismos, así como la necesidad de sentirnos aceptados. En el ambiente profesional, el pretender tener éxito como sea y el miedo a la crítica nos pueden restar autenticidad y, al mismo tiempo, proyecta una imagen bastante alejada de nosotros mismos.
Cuando no actuamos de forma auténtica, nos traicionamos a nosotros mismos, nuestra autoestima se ve mermada y podemos generar sentimientos de rencor hacia los demás y hacia nosotros mismos.
Eso también puede provocar una pérdida de autoconfianza y afectar a la confianza que depositan otras personas en nosotros. Por el contrario, cada vez que actuamos conforme a cómo sentimos y pensamos realmente, estamos respetando nuestras necesidades e intereses, somos coherentes y nos sentimos libres al actuar.
Para sentirte más cerca de este comportamiento auténtico y desterrar cualquier atisbo de fingimiento de tu personalidad, es imprescindible tener un alto nivel de autoconocimiento, donde identifiques los puntos fuertes que tienes y las áreas de mejora. A través del coaching, existen ejercicios y dinámicas que facilitan este conocimiento de uno mismo y de esa forma permitirte poder elevar el nivel de conciencia.
A través de estos ejercicios y prácticas puedes conseguir:
1 Apoyarte en tus fortalezas y trabajar aquellas áreas a mejorar a fin de conseguir resultados más productivos en tu trabajo.
2 Permitirte decir “me he equivocado” y pedir ayuda, así como reconocer tus logros y los de los demás.
3 Conectar con tus ilusiones, deseos, necesidades, valores y, en definitiva, con todo aquello que es importante para ti.
4 Saber decir “no” libremente, tomar tus propias decisiones, siendo consciente del impacto y consecuencias en los demás, sin traicionarte a ti mismo.
En síntesis, nos sentimos valiosos de ser como somos cuando nos aceptamos, podemos ser verdaderos y sentirnos auténticos.