TRIBUNA
julio 2019

Itinerario de acompañamiento para el crecimiento personal

Susana Alonso, Menchu de la Calle, Sonia González Iglesias,
Investigadoras de la unidad de investigación de IDDI, Cátedra I. V. Empresa centrada en la Persona

 
Susana Alonso, Menchu de la Calle, Sonia González IglesiasEste artículo pretende proponer un itinerario, que a modo de mapa, sirva para guiar a los coaches en su trabajo de acompañar el crecimiento de sus clientes hacia su plenitud.
La vida es crecimiento. En la persona, este crecimiento no se da de forma automática. El ser humano ha de poner en juego su libertad ante una realidad que continuamente le interpela, y le hace optar por aquello que le enriquece. La cuestión clave no es solo en qué crecer, sino cómo hacerlo. Pretendemos mostrar el dinamismo interno del crecimiento humano para poder acompañarlo: qué movimientos interiores suceden, qué preguntas esenciales aparecen, cuáles son los pasos de su proceso e itinerario.

Cabría preguntarse si realmente se puede proponer un camino general, un itinerario similar de acompañamiento para cualquier persona que experimenta una necesidad de transformación. Nuestra respuesta es afirmativa, porque creemos que los seres humanos compartimos una misma naturaleza. Ahora bien, cada proceso de cambio se vive de una manera absolutamente personal. Los pasos pueden ser los mismos, pero la experiencia y respuestas serán personales, únicas e irrepetibles.

Nos transformamos y crecemos a través de retos concretos que nos interpelan y nos invitan a superarnos, porque nos muestran algo valioso para nosotros. Pero un reto es un desafío, algo difícil de conseguir ante lo que muchas veces nuestros clientes se sienten inseguros, sin saber bien cómo responder. Un reto nos hace salir de nuestra zona de confort y poner en juego capacidades o actitudes nuevas. El reto actúa, por tanto, como motor de cambio y crecimiento, y dependiendo de su envergadura, el cambio será de mayor o menor profundidad.


Algunas premisas de las que partimos

  1. El ser humano está llamado a ser protagonista y responsable de su crecimiento desde el ejercicio de su libertad. El camino de crecimiento no puede iniciarse sin la voluntad libre de cambio y de superación personal.

  2. La honestidad, entendida como querer ver la verdad de uno mismo, es conditio sine qua non.

  3. El itinerario ha de ser personal, orientado no sólo a la persona, sino a toda la persona, integrando tanto sus dimensiones física, psíquica y espiritual como sus relaciones.

  4. Es también personalizado: un proceso flexible que ha de adaptarse al momento vital en el que se encuentre cada cliente. Lo importante no es seguir estrictamente un orden en el itinerario, sino pasar por todos los pasos y encontrar un hilo conductor que le dé sentido.

  5. El recorrido es dialógico, en diálogo con la realidad y con los demás.


Desde estas premisas presentamos los pasos que integran este itinerario para acompañar el crecimiento personal. Cada paso implica una reflexión personal y un plan de acción y debe ser acompañado desde las múltiples herramientas que nos aporta el coaching.


Pasos del itinerario de acompañamiento

  1. Reconocer la necesidad de cambiar algún aspecto de la vida y asumir con honestidad la propia realidad actual.
    Este es, a veces, el paso más difícil de dar y en el que más nos hemos de aplicar como coaches: ayudar a nuestros clientes a dar el paso de la humildad y de la verdad, de mirar con valentía la realidad de la propia vida y llegar a comprender y concretar dónde estriba la necesidad de cambio, formulándolo en forma de reto.

  2. Tomar conciencia de lo que significa cambiar y de que necesitamos a los otros para alcanzar un reto auténtico.
    Este es un movimiento de apertura interior esencial. Nuestro cliente ha de hacerse verdaderamente responsable de su proceso de crecimiento y ser consciente de lo que gana con ello y del esfuerzo personal que entraña. Pero una vez que descubre que puede hacer mucho por sí mismo, necesita también reconocer que no puede hacerlo todo, que necesita la ayuda de los demás. Necesita salir de sí mismo, descentrarse de sí. Para ello ha de:

    • 2.1. Ser consciente de las consecuencias que se derivan de no cambiar

    • 2.2. Describir los beneficios de cambiar. En este paso se produce un primer contacto con los valores que movilizan a la persona

    • 2.3. Ponderar, hacer balance de los beneficios y costes del cambio.Nuestro cliente toma plena conciencia y se compromete con su objetivo de cambio, o bien decide reformularlo.

    • 2.4. Verbalizar la auténtica dificultad que entraña este reto y concretar cómo y en qué necesita de su coach y de los demás para conseguirlo.


  3. Conectar el para qué de este cambio con el para qué de la propia vida, como fuente de energía para crecer.

    Este es un movimiento de unificación y orientación existencial de la persona, a través del descubrimiento del sentido. Implica:

    • 3.1. Desvelar y conectar a la persona con los valores que la mueven, poniendo el reto en esta perspectiva.

    • 3.2. Descubrir de dónde surge la llamada al cambio y cómo el reto se sitúa dentro de la vocación y propósito vital de la persona. En ocasiones la persona no tiene plena conciencia de esta vocación y hay que ayudarle a descubrirla, así como su propósito vital.

    • 3.3. Conectar a la persona con su “mejor versión”, con esa manera de relacionarse con los demás que saca lo mejor de sí mismo y pone en juego sus capacidades.


  4. Aceptar y afrontar los miedos, las dificultades y las limitaciones que impiden el cambio.

    Este paso supone un movimiento interior de aceptación y compasión, de reconocimiento de la verdad sobre uno mismo que libera de lastres y barreras para el cambio. El coach debe facilitar que el cliente pueda:

    • 4.1. Explicitar el diálogo interior con los miedos que frenan el cambio y el impacto emocional que tienen para la persona, incluyendo el temor a fracasar.

    • 4.2. Desvelar las creencias y asunciones que son limitantes porque condicionan las perspectivas y marcos de referencia desde los que cambiar.

    • 4.3. Escuchar las emociones que se despiertan ante el reto, valorando lo valioso que contienen y poniéndolas al servicio del proceso de cambio.

    • 4.4. Mirar de frente a todas estas dificultades y aceptarse a uno mismo con ella/s.


  5. Abrirse y encontrarse con los otros desde la propia verdad.
    Este paso es un movimiento de apertura y diálogo sincero con los demás y con la realidad exterior a uno mismo que el coach debe propiciar y acompañar:

    • 5.1. Conectar el reto y el cambio con los demás y con los sistemas de pertenencia, descubriendo cómo el reto les concierne y les impacta, y cómo ellos también impactan a la persona y al reto.

    • 5.2. Tomar conciencia de la necesidad de los demás, pensar en el “mapa de relaciones clave” para conseguir el reto, buscando los aliados necesarios para ello.

    • 5.3. Descubrirse a uno mismo ante el encuentro con los otros: ¿cuáles son mis mayores dificultades o incompetencias ante el encuentro?, ¿qué busco en mis encuentros?, ¿qué valores/actitudes pongo en juego y quién soy en el encuentro?

    • 5.4. A la luz de lo anterior, reparar y/o mejorar las relaciones que son clave en su proceso de cambio y diseñar las conversaciones que hacen falta para ello.


  6. Ponerse en acción desde el inicio del proceso con un sistema de seguimiento y reforzamiento que haga sostenible el cambio en el tiempo
    Es el paso de la acción, de la transformación de uno mismo y de la realidad, que el coach debe acompañar desde el primer momento del proceso y en cada sesión:

    • 6.1. Desde una mayor conciencia y descubrimiento de uno mismo en cada paso del proceso, valorar y tomar las decisiones necesarias para poder pasar a acciones concretas.

    • 6.2. Hacer un plan de acción, concreto, detallado y temporalizado que incluya las conversaciones, nuevos comportamientos y acciones necesarias para el cambio y la consecución del reto.

    • 6.3. Determinar con qué aliados se va a contar para ello.

    • 6.4. Valorar los éxitos y avances en el proceso. Celebrarlos y agradecerlos.

    • 6.5. Retomar energía y recargar fuerzas en los momentos en que éstas falten.



A modo de conclusión:

Ejercitarnos y aprender a acompañar a otros en sus procesos de cambio es una manera de aprender a crecer con sentido y hacia el sentido de nuestra propia vida.

Acompañar, pero también dejarse acompañar, es el fundamento de nuestro itinerario. Por eso, ahora y siempre, como coaches nos toca hacer esta experiencia en primera persona, una y otra vez. Esto es lo que nos capacita para poder acompañar a otros en este apasionante camino de llegar a ser quien estás llamado a ser.
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