Revista digital
TRIBUNA
dosier dic./enero nº 101

La magia del coaching de equipos

Laura Curto,
gerente de Isavia

 
Laura CurtoEs muy importante establecer una sesión de cierre o seguimiento una vez que acabe el proceso donde se puedan medir los resultados
En estos últimos años, cada vez son más las organizaciones que demandan jornadas de reflexión con sus equipos. Las empresas tienen que hacer algo diferente para poder sobrevivir en el entorno tan cambiante y adverso que toca vivir. Se trata de replantearse cuestiones fundamentales como quiénes somos y hacia adónde vamos. ¿Cuántas veces nos paramos en el día a día a pensar en ello?

A través del coaching de equipos en ISAVIA hemos ayudado a numerosos equipos a definir qué quieren ser y dónde quieren llegar y les hemos acompañado en su camino, observando resultados extraordinarios.

¿Cuáles son los objetivos de una jornada de coaching de equipos? Básicamente algo tan sencillo y tan difícil a la vez como dedicar tiempo a la reflexión, a mirarse en el espejo como equipo, a tomar conciencia de dónde están y dónde quieren llegar y poder enfocar los pasos para alcanzar sus metas.

¿Qué hacemos en una jornada de coaching de equipos? Lo primero, calentamos los motores con distintos ejercicios experienciales para hacerles tomar conciencia de que quieran o no son y forman parte de un sistema, y cualquier movimiento influye e impacta en el resto. Con nuestro hacer o no hacer influimos en otros y otros influyen en nosotros. En el coaching de equipos el foco se pone en el sistema, no en cada uno de sus miembros. A lo largo de todo el proceso, el equipo toma perspectiva para tener una visión de conjunto. Es difícil en el día a día abstraerse y poder tener tiempo para ganar esa visión. El equipo recapacita que deben sentirse copartícipes y responsables de todo lo que pasa en el sistema.

Uno de los momentos clave de la jornada es el diseño de una alianza, donde definen las reglas del juego del equipo. Pactan mediante un acuerdo unánime una serie de principios que regirán cómo van a relacionarse a partir de ese momento en adelante. Una vez definida, se comprometen a velar por el cumplimiento de esos principios y transmitirlos en su hacer diario al resto de la organización.

El equipo define la situación actual y se imaginan la situación deseada. Se proyectan a futuro y a partir de ahí, ellos mismos desarrollan el camino. Acaban estableciendo un plan de acción al que se compromete el equipo y cada uno de sus miembros. El coaching de equipos genera acciones distintas en el equipo. Se van con una dosis de motivación, entusiasmo y compromiso con un proyecto común.

El coach será el compañero de este viaje, donde el protagonismo, lo tiene el equipo. El coach es un mero facilitador que no da soluciones, sólo escucha, pregunta, resume y parafrasea para hacerles de espejo. Asimismo, proporciona una serie de herramientas adaptadas a cada situación, que ayudan al equipo a tener una reflexión guiada y productiva. Todo lo sacan ellos. El equipo es el que dirige su propio aprendizaje, manteniendo en todo momento el control de sus objetivos, de sus métodos y de su forma de operar.

El coaching de equipos no se limita a una sola jornada de reflexión, es mucho más. Es un proceso. A partir de ese primer impacto, hay un período de puesta en práctica del plan de acción. En esta etapa, el objetivo es convertir en comportamientos las declaraciones de buenas intenciones acordadas. Se trata de mantener e interiorizar nuevos comportamientos para convertirlos en hábitos sostenibles en el tiempo. En ocasiones el coach acompaña al equipo en sus reuniones de trabajo. Es muy importante establecer una
sesión de cierre o seguimiento una vez que acabe el proceso donde se puedan medir los resultados.

¿Para qué sirve un coaching de equipos? Los beneficios que tiene el coaching de equipos en general son numerosos:
  • desarrolla la cohesión grupal entre los miembros del equipo
  • potencia un equipo con un patrón común, una visión y estrategia única y compartida
  • fomenta las relaciones y la comunicación
  • incrementa el aprecio y respeto por las perspectivas de cada uno de los miembros del equipo
  • estimula la creatividad en el equipo
  • propicia que el equipo sea un referente de calidad

    Después de un proceso de coaching muchos equipos han declarado que este proceso ha marcado un punto de inflexión en el equipo.

    En mi opinión, el coaching de equipos tiene una magia especial. El equipo dispone de los recursos y la sabiduría necesaria para conseguir el éxito, pero no disponen del tiempo ni el espacio para pensar en ello. Generar el espacio para la conversación, el diálogo, la escucha y el silencio, permitirles, respetar y sostener lo que ocurra, convierte el coaching de equipos en un momento mágico. Desde fuera se observa cómo fluye la energía del equipo, cómo está presente y cómo se proyecta a la acción. El coach tiene la varita para saber dónde tocar. A veces, es tocar en la cabeza del equipo. Otras veces en el corazón.
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