Personas y workplace: el futuro del entorno laboral y sus profesionales
Raquel Cruz,
directora de la División de Grandes Cuentas de ISS España
La pandemia lo ha cambiado todo, no es un secreto. Más de un año después de su irrupción, las empresas siguen adaptándose a una realidad cambiante que condiciona la forma en la que las personas trabajan, interactúan y socializan. A medidas que más y más espacios se reabren, y aprendemos a convivir en este contexto, es inevitable reconocer que se ha generado una nueva forma de relación entre los espacios y las personas.
La vuelta a la oficina es un claro ejemplo de ello. Los protocolos de seguridad, limpieza e higiene, el distanciamiento, y la instauración de grupos burbuja que se reparten entre el teletrabajo y la presencialidad, se han convertido en los grandes hitos que cualquier empresa debe afrontar con la máxima delicadeza. En ISS España hemos entendido, desde el primer momento, que este cambio en la interacción entre el workplace y el empleado ha sentado las bases que definirán el futuro de los espacios de trabajo.
La digitalización de los espacios de trabajo.
El teletrabajo ha llegado para quedarse. Más allá del grado de aceptación o el rol que pueda mantener una vez se supere la crisis sanitaria, el hogar del empleado como espacio de trabajo supone un reto a largo plazo. No se trata solo de pasar de lo presencial a lo virtual, sino de reconocer que será necesario dar un paso más y adaptarnos a un nuevo concepto de workplace y con ello a una nueva forma de trabajar.
Por tanto, la adecuación de los espacios es fundamental, tanto en las oficinas corporativas como en la vivienda de los empleados. El objetivo está claro: que las personas sigan en el centro de la compañía y conectadas con la cultura corporativa. Todo ello teniendo en cuenta que la seguridad y el bienestar de los empleados siguen siendo las grandes metas de cualquier compañía.
La respuesta a estos retos la hemos encontrado en la innovación digital, en donde el workplace y la tecnología deben ir de la mano. La conectividad entre espacios o la optimización de tareas dependerán de un sistema digital. Tarde o temprano nos acostumbraremos a las ventajas de esta conexión inmediata y sin barreras, que permite colaborar con profesionales de todo el mundo e incluso controlar espacios alejados.
Workplace Experience Manager: una puesta en valor de los espacios
El dilema entre nuevos entornos laborales o su relación con las personas siempre ha sido una responsabilidad del personal que vela por el bienestar de los empleados en dichos espacios. Este perfil ha ido cambiando con el tiempo, pasando de una formación estrictamente técnica a un modelo más basado en una dimensión empática. Ni mucho menos nos hemos olvidado de la primera, pero a través de las nuevas formas de establecer vínculos dentro de la empresa, softskills como la asertividad o la propia empatía se han equiparado a la gestión técnica de espacios al uso.
Estos cambios están transformando la figura del gestor de espacios hacia la del Workplace Experience Manager, un profesional que crea experiencias valiosas para los empleados en sus respectivos lugares de trabajo. Dada la importancia que ha ganado este aspecto en las empresas, esperamos que cada vez más compañías incorporen este rol en sus órganos decisorios, de manera que puedan contribuir con su labor a la administración y gestión de los espacios de trabajo de las compañías.
Este cambio en la relación natural entre el workplace y sus usuarios no tiene vuelta atrás, las nuevas formas y lugares donde trabajar se construirán a partir de esta nueva premisa. Por tanto, el reto es ser capaces de adaptarnos cuanto antes, encontrar y solucionar los conflictos que puedan surgir y optimizar las ventajas que traerá consigo. Todo ello sin olvidar que, en una transformación de estas características, es imprescindible poner a las personas en el centro.