Universidad y Empresa: Un romance que ha de mantenerse
José Ramón Villaverde; Elena García Pont; Simone Hartad,
consultores de Izahara Diseño de Proyectos; EGP y Univ. de Chile
La empleabilidad, entendida como la capacidad para conseguir un trabajo y mantenerse activo a lo largo de la vida laboral, es un objetivo fundamental de la Educación Superior. Vivimos en un mundo dominado por las telecomunicaciones, la globalización, los mercados, en el que no caben las actitudes rígidas que nos vuelven frágiles y vulnerables, donde la tolerancia juega un papel fundamental para lograr una adaptación positiva en escenarios tan diversos e inciertos.
Aceptar el cambio, ver distintas formas de resolver los problemas, extender nuestros horizontes hacia otras culturas y costumbres son ahora una necesidad que nos facilitará la supervivencia en estos momentos de transformaciones profundas a nivel mundial.
El desempleo es una de las consecuencias de las convulsiones del entorno, crea la necesidad de salir de la “zona de confort” de lo conocido, de lo que siempre se ha hecho y esto suele producir vértigo, pero la vida laboral sobre todo en estos días, se caracteriza por los cambios constantes, de especialidad, de puesto, de sector, de ciudad… Es necesario “reinventarse uno mismo” constantemente.
El conocimiento del medio en que vivimos y de nuestras capacidades para afrontarlo, la proactividad, el esfuerzo, la creatividad, la actitud positiva y la motivación son fundamentales para el éxito en la adaptación al mercado laboral actual.
La nueva cultura globalizada emergente está haciendo que el alumno deba adecuarse a esos cambios de una manera racional pero inmediata.
En España se está acuñando cada día con mas asiduidad el término “generación perdida” siendo está la compuesta por los universitarios altamente cualificados que han de emigrar a otros países para desarrollarse. A su vez países ofertantes, como Alemania, reciben a una persona altamente preparada a un coste 0, ya que ellos no los tuvieron que educar. El problema es que deja de haber un trasvase de conocimiento a la empresa y por lo tanto la que pierde es el conjunto de la sociedad.
Los retos de la universidad actual deben ser:
- Promover en los jóvenes universitarios el cambio de actitudes necesario para adaptarse a las nuevas circunstancias.
- Fortalecer su posicionamiento ante el mercado de trabajo aumentando su competitividad.
- Acompañarles en un proceso de autoconocimiento personal y profesional.
- Desarrollar y potenciar sus competencias profesionales y personales.
- Disminuir la temporalización en el acceso al mercado laboral.
Y uno principal, el mayor reto de la universidad es arraigar los principales valores en el ser humano que forjarán lideres futuros como son la honestidad, la tolerancia a la multiculturalidad, lealtad, libertad y un alto grado de coherencia.
Es altamente recomendable que la empresa mantenga vínculos efectivos con la universidad, con el objetivo de transmitir las necesidades que el alumno ha de desarrollar y potenciar para llegar de una manera eficiente y eficaz a su ámbito laboral.
En palabras del Profesor Benito Arruñada, Catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (España).
“Falta sintonía con el mercado de trabajo, y no es sólo por culpa de éste. La universidad exige poco, pese a lo cual sufre una tasa de abandono enorme, y proporciona al mercado de trabajo una “señal” poco informativa sobre la aptitud del licenciado. Es revelador que la excepción a esta pobreza de la señal la constituyan las pocas escuelas de Ingenieros Superiores que, contra viento y marea, han conseguido mantener unos altos estándares de exigencia.”
Algunos retos de la empresa a la hora de atraer el talento de la universidad:
- Comunicar las competencias profesionales necesarias para el alumno.
- Implementar y desarrollar el conocimiento que el alumno trae de la universidad.
- Realizar un proceso de investigación junto con alumnos.
- Difusión de conocimiento conjunto
- Creación de spin-off o empresa de base tecnológica. Creación de empresas ex novo entre universidad y empresa para desarrollar productos.
Estos datos forman parte del estudio: “Cooperación universidad-empresa en el sistema español de I+D: opiniones y experiencias de los grupos de investigación" es un proyecto que obtuvo financiación del Plan Nacional de I+D+I por parte del Ministerio de Ciencia e Innovación en la convocatoria de 2009 y que lleva a cabo en el periodo 2010-2013 un equipo formado por investigadores de la Fundación Ideas, el CSIC y de las universidades de La Laguna y del País Vasco. La investigadora Principal es Irene Ramos Vielba.
La estrategia Europa 2020 marca 3 puntos: crecimiento inteligente que sería el desarrollo marcado por el conocimiento y la innovación. A su vez debe ser un crecimiento sostenible haciendo de una manera inteligente de los recursos tanto naturales como humanos y tercer punto crecimiento integrador fomentando una economía con alto nivel de empleo y con alta cohesión social y territorial.
Ante todo esto requiere:
- Mejorar la calidad de nuestra educación
- Consolidar los resultados de la educación
- Promover la innovación y la transferencia de conocimientos en toda la UE
- Desarrollar al máximo las TIC
- Asegurarse de que las nuevas ideas innovadoras puedan convertirse en nuevos productos y servicios que generen conocimiento y calidad.
Todo lo anterior debe ser combinado con:
- Espíritu emprendedor
- Financiación
- Atención prioritaria a las necesidades del mercado y del usuario.
Desde nuestro punto de vista esta es la trazabilidad y comunicación entre universidad y empresa:
- Mejorar el sistema educativo
- Conseguir que la universidad y la investigación pública se impliquen en la solución de los problemas del entorno
- Atraer el talento esté donde esté y sea de donde sea.
- Lograr que la sociedad aprecie a los empresarios, al espíritu emprendedor y el riesgo que supone la innovación.
- Evitar leyes, fiscalidad obstaculicen la innovación y el emprendimiento.
- Hacer conscientes a las empresas que sus sostenibilidad es directamente proporcional a la creación de valor.
- Implicar la financiación privada en la innovación y el emprendimiento.
- Lograr que las PYMES logren amplia oferta de servicios en la innovación.
- Aprovechar el mercado de las grandes empresas y administración como tractores tecnológicos
- Preparar a las PYMES para el mercado global.
Las universidades como detentadoras del saber y transmisoras del conocimiento han de ser las primeras en adaptarse a ese cambio. El principal reto de la universidad actual ha pasado del mero papel educativo a un lugar donde el alumno ha ser formado en asumir el nuevo reto de lo que supone la globalidad tanto en la educación como en el mercado laboral. El profesor ya no sólo enseña sino que forma y esto supone que el propio profesor a través de la universidad ha adaptarse a la rapidez del cambio. Hay que fomentar más los planes formativos teórico-prácticos y potenciar el desarrollo de competencias.
El Profesor Benito Arruñada, catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (España), señala: “…la educación tiene mucho de proceso productivo secuencial, por lo que siempre será necesaria una cierta estandarización y control de calidad, sobre todo a niveles inferiores para alcanzar eficiencia en los niveles más avanzados. Se plantea el mismo problema de cara al mercado de trabajo: las empresas y, en especial, quienes demandan servicios profesionales valoran que se certifique una cierta calidad mínima del profesional.”
A su vez la directora de Recursos Humanos de la empresa Ramondin SA piensa que: “En las Empresas necesitamos que los nuevos profesionales vengan con ganas de trabajar, de seguir aprendiendo, de colaborar con las personas y proyectos que se vayan encontrando en el camino y por supuesto de ilusionarse con ese futuro que les está esperando”.
Actualmente en España el equipo de trabajo formado por José Ramón Villaverde de Izahara Diseño de Proyectos SL, Elena García Pont de EGP Consultoría de Recursos Humanos, y Simone Hartad asesora del centro de Liderazgo Estratégico de la Universidad de Chile Adofo Ibañez trabajan desarrollando sinergias y puntos de encuentro entre empresa y universidad.