TRIBUNA
septiembre 2006

Clave del desarrollo de habilidades de liderazgo empresarial

Enrique Romero,
Managing director de Key School

 
Enrique RomeroCuando hablamos de habilidades de liderazgo, la gran mayoría de profesionales centran su atención en el desarrollo de las mismas, adquiriendo sobre todo conocimientos académicos e intelectuales para conseguir convertirse en líderes empresariales. Pero la realidad es que el conocimiento intelectual y el académico no son suficientes para que cualquier persona logre llegar a ser un líder inspiracional para su equipo de trabajo.
Permitámonos un momento recordar algunas definiciones de liderazgo. Según el Diccionario de la Lengua Española, liderazgo se define como la "dirección, jefatura o conducción de un partido político, de un grupo social o de otra colectividad". Por su parte, el Diccionario de Ciencias de la Conducta, lo define como las "cualidades de personalidad y capacidad que favorecen la guía y el control de otros individuos".

Otras definiciones son: "El liderazgo es un intento de influencia interpersonal, dirigido a través del proceso de comunicación, al logro de una o varias metas". Rallph M. Stogdill, al referirse a la definición de liderazgo, señala que "existen casi tantas definiciones del liderazgo como personas que han tratado de definir el concepto". Por lo que declara que se entenderá el liderazgo gerencial como el proceso de dirigir las actividades laborales de los miembros de un grupo y de influir en ellas. Su definición tiene cuatro implicaciones importantes.

Primero, un líder tiene a alguien que le sigue; sin seguidores, las cualidades del liderazgo serían irrelevantes.

Segundo, el líder siempre tiene más poder que sus seguidores.

El tercero es la capacidad para usar las diferentes formas de poder para influir en la conducta de los seguidores de diferentes maneras; y ese poder de influencia nos lleva al cuarto aspecto:

el liderazgo es cuestión de valores. Sin los valores adecuados, un líder terminará abusando del poder que tiene y al final acabará como cualquier patán atropellando a personas, muy probablemente con elegancia.

Este último enunciado me permite realizar la siguiente pregunta: ¿Cuántos son los que, teniendo grandes títulos universitarios que avalan grandes conocimientos, maltratan a quienes les rodean amparados en el nombre de un rol que no necesariamente les señala como líderes?

Otra definición que me impresiona seriamente es la de Idalberto Chiavenato: "Liderazgo es la influencia interpersonal ejercida en una situación, dirigida a través del proceso de comunicación humana a la consecución de uno o diversos objetivos específicos".

Debo señalar que, aunque el liderazgo guarda una gran relación con las actividades administrativas y el primero es muy importante para las segundas, el concepto de liderazgo no es igual al de administración. Warren Bennis, al escribir sobre el liderazgo, a efecto de marcar contundentemente la diferencia, ha dicho que la mayor parte de las organizaciones están sobre-administradas y sub-lideradas. Un directivo quizá sea un gerente eficaz (buen planificador y administrador), justo y organizado, pero carente de las habilidades del líder para motivar.

Otras personas tal vez sean líderes eficaces, con habilidad para desatar el entusiasmo, pero carentes de las habilidades de gestión para canalizar la energía que desatan en otros. Ante los desafíos del compromiso dinámico de las organizaciones, muchas de ellas están apreciando más a los gerentes que también tienen habilidades de líderes.

Estoy totalmente de acuerdo. Las habilidades mínimas que debe tener un líder empresarial son:

líder de sí mismo (nadie puede liderar a nadie, si primero no es líder de sí mismo);

habilidades de comunicación, motivación y, sobre todo, ser un excelente planificador estratégico para saber coordinar a su equipo.

Al referirme a sus tareas fundamentales afirmo que todo líder empresarial debe ser capaz de pensar, gestionar y sobre todo gestionar personas.

Aunque parezca sencillo el afirmar estas mínimas habilidades, en la práctica no lo es. Por ello afirmo que más que adquirir conocimientos intelectuales sobre la materia, un profesional que desee desarrollar su habilidades de liderazgo o directivas necesita apoyo para poder evaluar, reconocer y desarrollar monitorizadamente hábitos que provoquen genuinas habilidades para crear y mantener equipos profesionales altamente motivados y productivos.

Esto le permitirá apoyo suficiente para aprender a ser líder de sí mismo. Alguien consciente de sus fortalezas y debilidades, con autodominio, que ejemplifica lo que quiere lograr de aquellos que lideriza. Su sola presencia cataliza el potencial de las personas a su alrededor provocando mayor productividad. Aprenderá a comunicar adecuadamente buscando entender el perfil comunicativo de cada persona y la mejor manera de motivarles hacia el logro de objetivos; y sobre todo, cuando se trabaja sobre los hábitos se desarrolla una capacidad de pensamiento estratégico adecuada para la responsabilidad, a través de procesos constantes de autoevaluación a fin de mantener un aprendizaje continuo tras cada decisión. Pero fundamentalmente, tras un proceso de apoyo en el desarrollo de hábitos de liderazgo, todo profesional aprende que para poder ser líder se requiere ser creíble.

Creo que queda claro que para lograr esto no basta el conocimiento, y es imprescindible trabajar sobre los hábitos. Por supuesto que el conocimiento académico tiene un gran valor, pero no es suficiente. Por eso afirmo: No hay habilidades, si primero no hay hábitos de liderazgo.
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