Revista digital
TRIBUNA
mayo 2013

En el amor está la fuerza

Alejandro Rubio López,
socio fundador y CEO de Logalia

 
Alejandro Rubio LópezMuchos de los buenos líderes que hemos conocido se han pasado la mayor parte de su vida creciendo “hacia adentro”
Probablemente al leer el enunciado de este artículo os preguntareis de qué fuerza está hablando este hombre, pero también de qué amor y, sobre todo, la fuerza para que...

Voy a intentar responder a estas tres preguntas empezando por el final, por la tercera pregunta: en el amor está la fuerza para... el autentico LÍDER. Porque...¿qué es un líder? Según la Real Academia Española de la Lengua: “Persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora”. En esta definición lo que falta es: porque un líder es al que sigue la gente y les orienta en el camino. Pues porque es el que tiene la fuerza, esa fuerza que ha caracterizado a los personajes que, a lo largo de la historia han sido clave en el devenir de la humanidad; algunos para el bien y otros para el mal. No vamos hablar aquí de donde han sacado la fuerza los que han guiado al mal, pero sí quiero dar una pincelada sobre la fuerza de los que han cambiado los corazones de los que les rodeaban.

El líder que necesitamos es el que tiene carácter emprendedor, valores, ética y virtudes. Es decir, una persona muy atractiva, porque aunque algunas de estas palabras (valores, ética y virtudes) parezcan pasadas de moda, os aseguro que si se conjugan en una personalidad, la hacen más atractiva que la “top model” más guapa del momento. Pero claro, estas características del líder no se consiguen apuntándose a un curso de yoga. Es una decisión personal en un momento de la vida, en la que uno opta por encaminar su vida por la senda del bien cueste lo que cueste. Es la elección libre del amor desinteresado al otro, frente al egoísmo, narcisismo, hedonismo y sobre todo al sometimiento al yo, a las propias apetencias y vicios que nos quitan la libertad. Porque recordemos que la libertad no es hacer lo que me apetezca cuando me apetezca. La auténtica libertad es la que nos da la virtud; es decir, pudiendo elegir entre un acto bueno y uno malo elegir el bueno, haciéndonos así libres de todo vicio que nos atrapa y quita la libertad.

Muchos de los buenos líderes que hemos conocido se han pasado la mayor parte de su vida creciendo “hacia adentro”, es decir, buscando en su jardín interior virtud y valores, regándolos con actos de amor pequeños (aparentemente) que no llaman la atención, y podando y arrancando las malas hierbas con la voluntad decidida del que se sabe de barro, como el resto, pero que quiere cambiarse a sí mismo y cambiar el mundo. Un buen día florecen hacia afuera con una personalidad que para propios y extraños parece nueva, y explota un nuevo líder del que la gente se pregunta pero ¿éste no era?... ¿cómo puede ser esto ahora?...

Hay que apuntar que no se debe descuidar la formación académica y los conocimientos técnicos porque son fundamentales, esto es básico, pero es que de esto estamos sobrados - hay más licenciados o ingenieros que oferta de puestos de trabajo de administrativos o becarios. Es también cierto que hay carencias de formación más práctica, que se adapte mejor a las necesidades de esta era. Pero sobre todo: NECESITAMOS LÍDERES DE LÍDERES.

No podemos pensar que en una organización los líderes son sólo los del comité de dirección. En nuestras organizaciones debe haber líderes en todos los niveles de la estructura. Emprendedores que sean los que tiren del carro e inciten a otros a hacer lo mismo. Vigías que estén despiertos y atentos a lo que sucede en la calle y tengan la iniciativa y personalidad de avisar a los que toman las decisiones de cosas que ellos no ven porque no están en la arena y que pueden ser clave en el futuro de la compañía. Optimistas que influyan en el ambiente para que este sea el adecuado para que un trabajador se realice y sea feliz ejerciendo su trabajo profesional. Porque tengamos claro que si nuestros trabajadores son felices, darán lo mejor de sí mismos y nuestra empresa llegará a buen puerto.

Decía san Juan de la Cruz: “Donde no hay amor pon amor y sacarás amor” y san Francisco de Sales “se atrapan más moscas con miel que con vinagre”. ¡Quien no ha experimentado estas dos verdades en su vida! El problema es que cuesta mucho amar. Porque el amor es un acto de voluntad, de renuncia a uno mismo por el otro. Pero si todos nuestros actos nacen del amor, podremos decir como San Agustín “Ama y haz lo que quieras”.

Hoy estamos conociendo las consecuencias desastrosas de seguir a los líderes que no sacan su fuerza del amor. ¿Por qué no cambiamos un poco y vemos que pasa si seguimos, o nosotros mismos somos, los LÍDERES con mayúsculas que necesita el mundo?
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