El drama del trabajo directivo tiene solución, pero difícil
Manuel Casals,
consultor en felicidad y en bienestar corporativo de Manuel Casals
Los datos indican que la forma de trabajar de los directivos les dificulta mucho llevar una vida interior equilibrada. Un tiempo es soportable, a largo plazo el peaje es muy alto.
Los rasgos principales del trabajo de los directivos y ejecutivos dificultan que puedan tener una vida interior rica, hecho que se traduce en una baja calidad de vida.
Aunque no esté escrito en ningún contrato, lo cierto es que en demasiados casos el trabajo directivo ocupa tanto tiempo como el directivo pueda dedicarle. Esto se suma al hecho de que el directivo nunca tiene la sensación de que “ya no queda nada más por hacer”, sino el contrario, siempre hay algo que debería o podría hacerse. Si a esta manera de actuar y a esta sensación le sumamos la forma como trabaja el directivo, el resultado es muy poco placentero.
Esta es la dramática radiografía que describe el día a día del trabajo directivo:
- Son comunes unas largas jornadas laborales, que según los estudios superan las 55 horas semanales de media.
- El ritmo de trabajo es alto de forma constante.
- Las múltiples actividades que se realizan diariamente suelen ser breves, variadas, fragmentadas y discontinuas, un “caos” que resulta poco gratificante y altamente estresante.
- El tiempo para un trabajo sin interrupciones es muy poco.
- El número de reuniones es abrumador.
- El directivo está sometido a un exceso de información y obligado a realizar permanentemente multitareas, lo que le provoca distracción y bajo rendimiento.
- Suele trabajar muy orientado a la acción y muy poco a la reflexión.
- El trabajo es muy intensivo en relaciones interpersonales, tanto laterales (proveedores, clientes, etc. y colegas de la empresa), como jerárquicas hacia arriba (jefes) y hacia abajo (subordinados).
- El directivo no siente que controla su trabajo ya que éste se asemeja de igual manera a un director de orquesta como a una marioneta de la que todos tiran.
Al panorama descrito arriba se añade el crecimiento abrumador del uso de tecnología. Si bien es cierto que los resultados evidencian que, generalmente, las nuevas tecnologías son un paso adelante, es decir, son más beneficiosas que perjudiciales tanto para empresarios como para trabajadores, también es cierto que al trabajo directivo se le añade la dificultad de gestionarlas y mitigar los efectos negativos que tienen.
¿Qué pueden hacer los directivos para cambiar esta situación o para cambiar el negativo impacto que tiene en ellos?
Manuel Casals
www.manuelcasals.com
Manuel es conferenciante y consultor en felicidad y en bienestar corporativo. Es licenciado por ESADE y certificado como formador en felicidad y life-coach por la Happiness Studies Academy (HSA). Realiza conferencias para empresas, ESADE y la Fundación CEDE.