Compromiso… el intangible más deseado
Macarena Carrión García de Velasco,
HR Senior consultant de Meta4
Tener empleados contentos resulta relativamente fácil, lo complicado es lograr que estén comprometidos
Con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta de que uno de los principales valores diferenciales de las organizaciones se encuentra en sus empleados, los cuales desempeñan un papel crucial en la consecución de su éxito. Para que este éxito no sea algo efímero, sino que se sostenga en el tiempo, no basta con alinear el capital humano con una buena estrategia de compañía, sino que además es necesario contar con una alta dosis de compromiso “empleado-empresa-empleado”, término coloquialmente denominado como engagement.
Tener empleados contentos resulta relativamente fácil. Lo realmente complicado es lograr que estén comprometidos con la organización y que estén dispuestos a contribuir de forma activa a la consecución de los objetivos de la empresa. Tal y como refleja el informe “State of the Global Workplace” de la consultora Gallup, únicamente el 13% de los empleados analizados a nivel mundial están realmente comprometidos con sus empresas. Este reducido porcentaje no significa que el compromiso sea una utopía ya que en el contexto empresarial este se puede generar, y con excelentes resultados, siempre que haya una voluntad real de mantener una relación en la que ambas partes –empresa y empleado– ganen. Sin embrago, en el momento en el que este equilibrio se rompa será cuestión de tiempo que el compromiso se acabe quebrantando.
Un empleado comprometido es aquel que tiene opiniones positivas hacia su organización, sus productos y servicios y que no dudaría recomendar formar parte de ella. Además, está alineado con sus valores y cultura y realiza esfuerzos adicionales mas allá de los estrictamente reflejados en su contrato contribuyendo al éxito del negocio.
¿Están las empresas comprometidas con sus empleados?
Desde el punto de vista de las compañías, el engagement es un tema delicado ya que si, según el informe mencionado, solo un 13% de los empleados a nivel mundial está comprometido, el porcentaje de organizaciones realmente comprometidas con sus empleados no es mucho mayor. Hay muchas empresas que abanderan el alto compromiso con sus empleados, pero cuando se analizan en detalle sus iniciativas es fácil comprobar que se trata de meras declaraciones de intenciones, acompañadas de alguna actuación puntual en pro del interés de los empleados.
Una organización se muestra verdaderamente comprometida cuando valora a sus empleados como su activo más importante, busca su desarrollo profesional y les facilita explotar su potencial. En segundo término, trabaja para fomentar el liderazgo participativo permitiendo que se auto-motiven, se impliquen más y optimicen su forma de trabajar. Y, por último, cuando reconoce los esfuerzos y rendimientos extraordinarios y se preocupa por la calidad de vida de su capital humano velando por satisfacer sus necesidades.
Sin embargo, conocer el grado de compromiso de los empleados de poco le sirve a una organización si esta no aplica acciones concretas. Debe convertir a los empleados en protagonistas de su propio desarrollo, fortalecer culturas de reconocimiento, promover políticas de conciliación y facilitar las mejores condiciones para el desempeño profesional así como implantar políticas retributivas adaptadas a las necesidades individuales, serán algunas de las medidas que permitan incrementar de manera efectiva su nivel de engagement.
Además, no debemos olvidar que el uso de soluciones tecnológicas supone un factor determinante a la hora de analizar y afianzar el compromiso de sus empleados. Estas soluciones no solo agilizan el día a día de los departamentos de Recursos Humanos en sus funciones de formar, evaluar, seleccionar, retribuir o desarrollar a sus empleados, sino que también les permite interaccionar de forma directa con ellos, gestionando sus necesidades y expectativas y creando vías de comunicación bidireccionales.
Por tanto, las organizaciones con empleados engaged o comprometidos obtendrán mayores beneficios respecto a las que no los tienen, sus clientes son más fieles, y están más preparadas para afrontar situaciones adversas. Ahora solo queda preguntarnos: ¿Somos organizaciones “comprometidas”?