Empleados a la fuga, un problema de no fácil solución
Francisco Marco,
director general de Método 3
La fuga de talentos es cada día más común en nuestro
país. La pérdida de talento en la empresa es, ya en sí
misma, un problema, pero cuando se le une la fuga de
información y la concurrencia desleal en el mercado es
un gran problema.
José Ignacio López de Arriortúa revolucionó el mundo de la automoción mundial. Apodado por la prensa alemana como el Superlópez o el guerrero López pudo convertirse en el primer presidente no norteamericano de General Motors, pero, sin embargo, se convirtió en el expediente judicial más famoso de supuesta concurrencia desleal que enfrentó a GM y Volkswagen al haber puesto en jaque a la justicia de Estados Unidos, Alemania y España.
Arriortúa, junto a siete de sus colaboradores, abandonó Opel, filial de GM en Alemania en la primavera de 1993, al aceptar convertirse en jefe de compras de Volkswagen. Poco después, el empresario vasco y tres de sus auxiliares fueron acusados por GM y Opel de robar documentación
confidencial cuando trabajaban en Estados Unidos.
Casos como el de Arriortúa no son extraños para las agencias de detectives de todo el mundo. Comerciales que abandonan la empresa y montan una paralela llevándose a sus mejores clientes, jefes de laboratorio que se llevan fórmulas de trabajo y las mejoran para la competencia, socios que abandonan para iniciar una nueva andadura empresarial llevándose a parte de la plantilla y a clientes o personal que se marcha y no cumple los pactos de no concurrencia son muy habituales en nuestras investigaciones.
En las investigaciones de competencia desleal debe especificarse muy bien la información que el detective tiene que buscar. No es lo mismo que se trate de demostrar que la empresa competidora
se inició estando aún el empleado en la empresa, que si se trata de una fuga con material sensible de la compañía o si seestán vulnerando los pactos de no concurrencia.
Simón Dola, del Instituto de
Empresa, ha manifestado que la mayoría de las empresas no valora realmente "el peligro" que supone trabajar en un mercado laboral tan abierto y apuesta porque se
apliquen políticas y "estrategias" que fomenten la lealtad, ya sea mediante "la retribución económica" o
con "los beneficios de la creatividad compartida".
En el primer caso, se trata de ofrecer
incentivos importantes que el empleado perdería si renuncia
antes del tiempo pactado y, en el segundo, se trata de dar al empleado un porcentaje del tiempo trabajado para la realización de proyectos personales que, de reportar beneficios, se comparten entre empresa y trabajador.
Sin embargo, si ya se tiene el problema de un empleado concurriendo deslealmente se deben establecer las siguientes pautas:
1 Si existe el uso de material confidencial de la empresa se establecerán los mecanismos pertinentes para iniciar una querella criminal.
2 Si no existe fuga de información confidencial se realizará una demanda civil por competencia desleal según los parámetros de la Ley de Competencia Desleal.
En suma el detective privado deberá probar todos y cada uno de los aspectos de los que se infieran los problemas competenciales demostrando, en cada caso, lo siguiente:
1 Fechas de creación reales de la empresa competidora: no sólo debe incluir los datos registrales, sino las fechas en que se han dado de alta los consumos, fecha de petición de marcas y dominios o
fechas de apertura de cuentas bancarias.
2 Personas que han dado de alta los aspectos anteriores y los han creado.
3 Clientes y proveedores de la empresa competidora.
4 Empleados de la empresa competidora.
5 Establecer posibles actos de denigración.
6 Establecer los actos de concurrencia desleal.
7 Demostrar el uso de información de la empresa anterior.
Todo ello debe compaginarse, judicialmente, en la
dicotomía entre proteccionismo y libre mercado. No se
puede pretender, desde el punto de vista de la economía
actual, que alguien emprenda en solitario una nueva
empresa. Sin embargo, ésta no debe entrar en colisión
con la empresa de la que fue empleado.
Así, lo importante para evitar la fuga de personal y la
competencia desleal son buenas políticas de personal y
de fidelización de empleados y, por otro lado, obtener
información de forma rápida ante un competidor
concurrente en el mercado gestionado (o que se cree gestionado) por un ex empleado.
Medidas de protección como cláusulas penales en los contratos laborales y controles sistemáticos de los altos directivos son del todo necesarios para evitar sorpresas en la empresa
e investigaciones posteriores de las actividades previas del trabajador.
No obstante, ante la salida de un alto directivo es necesario investigar, antes de dos semanas, su nueva situación laboral y si nos encontramos que se ha ido a la competencia será necesario realizar un requerimiento notarial tanto a la empresa como al trabajador advirtiéndolos de que ante cualquier tipo de
concurrencia desleal se actuará interponiendo las demandas o querellas pertinentes.