Revista digital
TRIBUNA
mayo 2004

Directivo de 50 años en paro busca trabajo

Marion Suffert,
Directora de la oficina de Barcelona de MOA Groupe BPI

 
Marion Suffert“Directivo de 50 años en paro busca trabajo”. Esta situación, que suele ser percibida como un problema en el mercado laboral, y que tanto los profesionales como las empresas tienden a contemplar con cierto recelo, encierra para unos y otros más oportunidades de las que, a priori, pueda parecer. Pero, para poder aprovecharlas, es imprescindible asumir la necesidad de un profundo cambio de mentalidad, que pasa por adaptarse a una situación nueva y desconocida afrontada sin prejuicios y desde una firme voluntad de superación.
Uno de los principales problemas que impiden a un directivo sin empleo identificar y valorar adecuadamente los retos que se le presentan, es que observa el mercado laboral como un mundo repleto de jóvenes ejecutivos muy preparados académicamente, que dominan varios idiomas, tienen experiencia internacional y son ambiciosos... Y cree que debe competir con ellos en un entorno en el que, además, ha de superar también el peso de haber perdido un empleo y la sombra de la pérdida de confianza. En esta situación, son muchos los profesionales que tienden a refugiarse en su dilatada experiencia, resumida en un amplio currículo, con el objetivo de demostrar su superioridad ante el enemigo invisible, olvidando que las empresas no compran directivos “al peso”, porque han comprobado que no es la cantidad de experiencia acumulada lo que aporta valor añadido a las organizaciones. Una vez más, se trata de una cuestión de competencias y de escoger el camino de la reflexión para adaptarse a una realidad empresarial que ha cambiado –y lo seguirá haciendo a un ritmo rápido- pero que sigue necesitando, y mucho, esos perfiles profesionales. Y no exclusivamente para asesorar a amigos y conocidos, o para poner en marcha un negocio propio: los necesitan para que asumn responsabilidades en el seno de las compañías, para que participen en estrategias complejas y colaboren en la resolución de problemas, los necesitan para que aporten, no sólo su experiencia, sino también y sobre todo las competencias personales desarrolladas durante los años de desempeño de su actividad profesional.

Para detectar las oportunidades que en una determinada etapa puedan surgir en un mercado laboral aparentemente hostil y lleno de talentos jóvenes, el directivo debe desprenderse de sus temores y prejuicios, partiendo de un exhaustivo ejercicio de reflexión que le permita detectar sus puntos fuertes, pero también sus carencias. Además, el que una situación de desempleo a los 50 años sea percibida como un reto exige también una previa lección de humildad y una profunda revisión de las competencias personales desde las que se va a afrontar una nueva fase profesional. El senior debe acercarse al mercado laboral sabiendo que éste ha cambiado, que es preciso que lo analice para conocerlo a fondo y que sólo una persona con su nivel de competencias y su experiencia puede sacar las conclusiones pertinentes a estos cambios del entorno.

Del mismo modo, es muy importante que no nos detengamos aquí y que no nos limitemos a decir a nuestros directivos que “estamos en un marco cambiante, con características demográficas que supondrán alargar la vida laboral y que ofrece múltiples oportunidades a los ejecutivos que muchas de las empresas prejubilan”. Tenemos que ir más allá e identificar cuáles son las necesidades reales de las organizaciones en cada momento, necesidades que deberán ser exploradas por el propio directivo si quiere seguir ofreciendo sus competencias al mercado.

En el actual entorno económico y empresarial, todas las empresas necesitan reflexionar, no ya sobre los cambios, asumidos como algo inherente a nuestro tiempo, sino sobre la rapidez con la que se producen. Y en esta reflexión debe embarcarse también un senior en busca de empleo, analizando más allá y tratando de descubrir aspectos nuevos y originales en cada uno de los sectores de actividad. El hecho de que las relaciones entre los actores económicos hayan cambiado y los roles que estos desempeñan también, lo mismo que la influencia de los medios de comunicación y las relaciones laborales... ¿constituye una amenaza o una nueva oportunidad? Para afrontar con garantías la transformación del entorno socieconómico, especialmente en el sector industrial, es posible que se requiera más madurez, más respeto, más capacidades de dirección y de influencia sobre las personas... y podemos afirmar sin temor a equivocarnos que un directivo senior tiene todas estas cualidades. Sólo necesita revisarlas y adaptarlas a las nuevas necesidades, tomar distancia y desterrar cualquier sentimiento de autocompasión, despejar las incógnitas que necesariamente surgen ante un nuevo reto y afrontar una nueva etapa llena de posibilidades en la que tiene mucho que aportar.

Por lo tanto, un profesional con años de experiencia debe saber investigar con humildad el entorno cambiante al que se enfrenta y, tenga la edad que tenga, no demostrar miedo a la hora de tomar decisiones, especialmente cuando se trata de su carrera profesional. Para ello, es preciso reeducar también a la sociedad y tratar de poner fin al tabú del desempleo de estos directivos, quienes, por encima de todo, deben mantener su dignidad y la confianza en sí mismos, apoyándose en las ventajas que les proporciona su experiencia para analizar el entorno, buscar soluciones y tomar decisiones.
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