Es posible la Paz
Agustín Rosety Cózar,
socio director de Moebius Consulting
Hace años, en Edimburgo, un escocés me contó una historia que siempre se me viene a la cabeza cada vez que contemplo un conflicto entre departamentos de una gran empresa.
Durante los años de mayor actividad del IRA, aquel escocés tuvo que realizar un viaje de trabajo a Belfast. Cuando terminó su jornada laboral decidió ir a un pub a tomar una pinta de cerveza. Al franquear la puerta, se topó con un formidable norirlandés qué le preguntó, con cara de pocos amigos “¿Católico o Protestante?” Aliviado, el escocés contestó “Ni una cosa ni la otra, soy Judío”. El norirlandés torció el gesto, poco dispuesto a contentarse con la respuesta. “Si pero, ¿Judío Católico o Judío Protestante?”.
Como en cualquier conflicto que se enquista en el tiempo, en Irlanda del Norte llegó un momento en el que lo de menos eran las razones que habían llevado a los dos bandos al enfrentamiento. El odio y el sufrimiento generado durante tantos años, pesaba mucho más que las diferencias iniciales. Cada una de las partes llegó a estar más pendiente de imponerse sobre la otra, que de encontrar soluciones al problema.
Este tipo de situaciones se dan conflictos de índole político y social que son, a priori, más susceptibles de inflamar las pasiones. Pero en muchas ocasiones, las grandes corporaciones, no son ajenas a este tipo de situaciones.
Es frecuente encontrar departamentos de una misma empresa que se encuentran enfrentados como si en vez de ser parte de un proyecto empresarial común, fuesen enemigos acérrimos. A menudo se encuentran liderados por directivos que compiten entre sí en el desarrollo de su carrera profesional. En muchas ocasiones estos directivos lanzan a sus huestes contra las del rival, generando conflicto y lucha de poder en todos los niveles de la organización.
Estos conflictos internos desgastan enormemente a la empresa, consumen sus energías y las desvían de la verdadera batalla: la que tienen que librar día a día contra sus competidores.
La Dirección de Recursos Humanos tiene necesariamente que trabajar para evitar este tipo de situaciones. Para ello ha de establecer Sistemas de Gestión de Recursos Humanos que fomenten la colaboración entre directivos de distintas áreas. Que las actitudes agresivas y competitivas nunca proporcionan dividendo, y que exista un verdadero liderazgo que fomente el trabajo en equipo y la cooperación entre departamentos.
El 10 de abril de 1998, sólo 10 años después de después de la entrada de aquél judío escocés en el pub de Belfast, representantes de los gobiernos británico e irlandés, y de las comunidades católica y protestante, firmaron los acuerdos de Viernes Santo. Ambas partes fueron flexibles y realizaron cesiones para llegar a una posición común. Gracias a ello católicos y protestantes conviven y colaboran en una Irlanda del Norte, que sigue viviendo en paz.
Como en Irlanda del Norte, estoy convencido de que en las grandes corporaciones, también es posible la Paz.