Absentismo y presentismo: una responsabilidad compartida (y mal entendida)
Manuel Villalón Suarez,
CEO y Cofundador de opensalud
En los últimos años, el discurso dominante en torno al absentismo, el presentismo o la desafección laboral ha encontrado un culpable recurrente: la empresa.
En todo tipo de publicaciones proliferan mensajes que atribuyen estos fenómenos a culturas tóxicas, liderazgos obsoletos, presión excesiva y en general a entornos laborales poco saludables. Sin embargo, la realidad que observamos desde opensalud by openhealth —trabajando estrechamente con más de 100 compañías y cuidando a más de 100.000 empleados en dos continentes— dista mucho de ese relato simplista.
La realidad: empresas que sí están haciendo su parte
Con carácter general (y siempre habrá excepciones), las empresas están realizando un esfuerzo significativo por construir culturas más inclusivas, sostenibles y saludables.
Hoy vemos organizaciones que:
- Invierten en programas de bienestar cada vez más completos
- Refuerzan sus políticas de prevención y salud
- Forman a sus líderes en nuevas competencias humanas
- Integran la salud como eje estratégico del negocio
- Prestan una especial atención a la salud mental y emocional
Negar este avance no solo es injusto, sino que distorsiona el análisis del problema.
Un fenómeno multifactorial que va mucho más allá de la empresa
El incremento del absentismo y del presentismo no puede entenderse sin considerar un contexto mucho más amplio y complejo.
Algunos de los factores que están influyendo de forma decisiva son:
- El bajo nivel de desempleo
- Las deficiencias estructurales de los sistemas de salud
- El deterioro general de la salud física y mental
- La creciente complejidad normativa
- Cambios sociales y culturales profundos
- Nuevos modelos de motivación e incentivos
- Menor resiliencia y mayor fragilidad emocional en ciertos colectivos
- El envejecimiento de la población activa
Este contexto está tensionando a las organizaciones como nunca antes.
Nuevas exigencias: cuando liderar ya no es suficiente
Hoy, los directivos y responsables de equipo perciben que ya no basta con ser buenos gestores o mentores.
Se espera de ellos que también:
- Detecten señales de malestar emocional
- Promuevan entornos psicológicamente seguros
- Contribuyan activamente al bienestar de sus equipos
En paralelo, los responsables de:
- Recursos Humanos
- Salud y bienestar
- Vigilancia de la salud
- Prevención de riesgos
- HSE
- People & Culture
están asumiendo un reto de enorme complejidad, muchas veces con recursos limitados y en un entorno especialmente exigente.
El error de enfoque: obligación vs. evolución
Aquí es donde conviene hacer una distinción clave.
Una cosa es que las empresas estén asumiendo —en muchos casos por necesidad— un papel cada vez más activo en el cuidado integral de sus empleados.
Y otra muy distinta es trasladar la idea de que son las únicas responsables del problema.
Que cuidar la salud y el bienestar:
- Sea positivo
- Genere impacto
- Incluso resulte rentable
no implica que deba convertirse en una obligación ilimitada ni en un motivo de reproche social cuando los resultados no son los esperados.
Un cambio de paradigma: de “cuidar” a “ayudar a cuidarse”
Desde opensalud by openhealth defendemos un enfoque diferente.
No se trata de que las empresas “cuiden” a sus plantillas como un beneficio más.
Se trata de:
- Activar a las personas en el cuidado de su propia salud
- Diseñar programas que generen impacto real, no solo percepción
- Superar el modelo tradicional de beneficio social, cada vez menos valorado
- Integrar salud, comportamiento y cultura en una misma estrategia
Porque el verdadero cambio no ocurre cuando la empresa hace más, sino cuando las personas se implican mejor.
Conclusión
El absentismo y el presentismo son retos complejos, sistémicos y en evolución.
Reducirlos a un problema empresarial no solo es inexacto, sino que dificulta encontrar soluciones efectivas.
La clave está en entender que:
- La empresa es parte de la solución
- Pero no puede ni debe ser la única responsable
Y, sobre todo, en avanzar hacia modelos donde el bienestar no se impone, sino que se construye de forma compartida.