¿Dónde trabajar?
Mark Dixon,
CEO fundador de Regus
¿Dónde prefiere trabajar? Esta es una pregunta tan importante como la de dónde desea vivir. Y la respuesta para ambas depende tanto de cuestiones personales como de los requisitos del trabajo.
Los diferentes tipos de personas siempre han podido prosperar en ambientes muy diferentes. Pero en el pasado, las personas difícilmente se podían permitir el lujo de elegir, dando lugar a situaciones donde las generaciones anteriores estaban obligadas a trabajar en ambientes que en absoluto eran apropiados para sus condiciones.
Ahora cada vez más personas pueden elegir el lugar donde prefieren trabajar. Para muchos de nosotros, no existe sólo un lugar donde podamos ser más productivos. Queremos cada vez más un poco de todo: un lugar donde poder reunirnos con otras personas, resolver cosas, ver algún vídeo, conversar, interactuar y observar, para luego trasladarnos a una área tranquila para pensar o hacer llamadas telefónicas.
En este sentido, los espacios públicos han cambiado muchísimo en los últimos 20 años. Por ejemplo, los aeropuertos se diseñan para responder cada vez más a la demanda de los clientes, creando más salas de negocios y áreas públicas donde las personas puedan tanto conectarse a Internet como conectar sus portátiles. Ahora los aeropuertos ofrecen libros en los bares y las cafeterías para que los clientes los hojeen mientras esperan.
Tal vez como reacción a la enorme cantidad de estímulos visuales y auditivos a los que estamos constantemente sometidos, nuestros períodos de atención se han acortado, por lo que no deseamos más estar encerrados en un ambiente en especial por un largo período de tiempo. Por el contrario, deseamos tener opciones.
La mención de la superposición entre empresa y familia me lleva a otro tema importante: está creciendo la visión de que el trabajo en el hogar no es una solución en sí mismo. Hacia finales del siglo pasado, millones de personas en todo el mundo se dieron cuenta por primera vez, de que las nuevas tecnologías hacían posible el que no estuvieran más obligadas a desplazarse para ir a la oficina. Pero algunos años más tarde, muchas de estas mismas personas comprendieron el alcance de los compromisos que se ponían en juego, los conflictos y la incomodidad que resultaban de esta situación.
Hace un año, Regus realizó una investigación a partir de la cual aprendimos que muchos de aquellos que adoptaron el trabajo en el hogar estaban teniendo más dificultades de lo que se habían imaginado, que el trabajo y los niños no se combinaban tan fácilmente como lo habían esperado, que estaban afectando de alguna manera el estilo de vida de sus cónyuges de una forma que nunca habían previsto o que estaban desesperados por recibir estímulos y entrar en contacto con la sociedad fuera de su hogar.
En la brecha entre el trabajo público y el privado ha surgido una nueva categoría de espacios de trabajo, una nueva forma de trabajar. Lo llamamos el tercer lugar: un área donde se puede ser completamente anónimo y realizar sus propios asuntos, pero donde también se puede, si así lo desea, leer, estudiar y repasar el contenido de reuniones, seminarios web, etc. Como si fuera un comprador de trabajo, se puede recorrer este espacio privilegiado y seleccionarlo de acuerdo al estado de ánimo.
Ningún lugar es sagrado ni debería serlo. Incluso en la playa, que antes era `el lugar para escaparse de todo´, vemos cada vez más personas usando dispositivos digitales para intercambiar información, conversar o trabajar de acuerdo a sus prioridades en cualquier momento. ¿Y por qué no? Si puede editar un informe mientras se disfruta del sol o si desea estar tranquilo sobre los últimos eventos en su empresa antes de darse un chapuzón ¿cuál es el problema? No está interfiriendo con el placer de los demás concurrentes a la playa, mientras que sus colegas pueden encontrar que la calidad de su trabajo mejora en esos ambientes tan estimulantes.
Deberíamos adoptar esta nueva capacidad de poder elegir nuestro lugar de trabajo como una liberación. El poder, finalmente, reside en el individuo y, si la demanda está allí, Regus, que ya ha abierto centros de negocios en las principales áreas residenciales, estará más que feliz de abrirlos en la playa.