Revista digital
TRIBUNA
mayo 2014

El gigante silencioso

Jayne Archbold,
directora de Estrategia y Comunicaciones de Sage Mid-Market Europe

 
Jayne ArchboldA pesar de representar solo el 1,5% de las compañías, las empresas de tamaño medio aportan más de un tercio de toda la actividad económica en Europa. Asimismo, son los motores del comercio en la Eurozona y el eje central de la vida empresarial. Estas organizaciones son un caldo de cultivo fértil para la innovación y el crecimiento y deberían, por derecho propio, ser el destino preferido de las personas con talento.
Así y todo, las empresas de tamaño medio son, a menudo, ignoradas por los candidatos, quienes se decantan por pequeñas nuevas compañías o por grandes organizaciones. Estas últimas, ofrecen oportunidades a nivel internacional, redes empresariales establecidas y un ámbito que atrae a muchas personas en un momento en el que la tecnología y los desplazamientos vía aérea reducen las distancias y facilitan al máximo la accesibilidad. Mientras tanto, la constante fetichización de las nuevas empresas, una característica que se ve impulsada por la burbuja tecnológica actual, en la que hemos observado que empresas creadas hace tan solo 18 meses han sido compradas por miles de millones, ha creado un enorme interés por trabajar en la “próxima gran cosa”.

Por sí solo, esto crea una menor disponibilidad del talento para las compañías de tamaño medio. Sin embargo, tienen otros muchos retos que, de forma conjunta, generan una crisis en este sector en cuanto a la captación de personal se refiere.

El problema es que muchas organizaciones de tamaño medio se centran más en sus productos que en su personal. Esto es fácil de entender en el entorno actual, cada vez más competitivo, especialmente ahora que la Eurozona parece salir de la crisis financiera, y que observamos un cauto optimismo entre consumidores y empresas. Pero centrarse en el cliente, a expensas de las funciones internas vitales, puede limitar en gran medida el potencial de crecimiento de una organización.

El cliente es, y siempre será, lo más importante en cualquier negocio. Pero sin personal para ofrecerle servicio, ninguna empresa – independientemente de si es grande o pequeña – podrá sobrevivir durante mucho tiempo. Esto es especialmente cierto para las compañías de tamaño medio, quienes tienen que combinar la adquisición agresiva de clientes con un crecimiento sostenido y, en última instancia, con una expansión internacional.

Muchas carecen de una amplia estructura de RR.HH. o de un plan formal de sucesión. A menudo, fruto de una falta de recursos para establecer y administrar este tipo de actividades. En muchas ocasiones, existe el temor de que un sólido departamento de formación y RR.HH. solo funcione para preparar a los empleados para grandes compañías. Piensan que existe el riesgo de que la inversión de tiempo y de esfuerzo en sus empleados proporcione a su personal las habilidades que precisan para lograr éxito en otro lugar.

En realidad, el problema se encuentra dentro de los procesos empresariales de una organización, en vez de en su departamento de RR.HH. (o la falta de él). Una gran cantidad de empresas de tamaño medio se han creado sobre una infraestructura inestable formada por sistemas fragmentados y procesos incompatibles que precisan una gran cantidad de intervención manual. Por desgracia, esta mezcla tóxica crea una barrera impermeable para la creatividad y suprime por completo la innovación. El personal dedica más tiempo a intentar navegar por los complejos canales internos que en centrarse en los negocios y en los clientes.

¿Cuál es la solución?
La respuesta es sencilla: tratar a los empleados como a los clientes. Si el personal de una organización se compromete, se encuentra motivado y comparte la visión de una compañía, es mucho más probable que la empresa consiga sus objetivos. Los empleados necesitan tener claros todos los aspectos de la empresa, desde el rendimiento financiero a la estrategia comercial futura y más amplia. Poner el personal en el centro del plan de negocio no solo les permitirá participar en la empresa sino que, en última instancia, les ayudará a mejorar su productividad.

Los empleados actuales no solo se ven impulsados por la compañía para la que trabajan, sino también por la tecnología que se les ofrece para su uso diario. Las herramientas correctas atraerán a las personas apropiadas, algo que, a su vez, fomentará una mayor innovación y agilidad en toda la organización. Por otra parte, los sistemas y los procesos adecuados garantizarán que los empleados puedan dedicar más tiempo a los clientes, ayudándoles al mismo tiempo a fomentar un entorno de mayor creatividad e innovación.

Por ejemplo, Sage utiliza la filosofía Sage One, por la que se anima al personal de diferentes departamentos a ponerse en contacto entre sí para aprender y progresar conjuntamente. Deseamos que todos los empleados interactúen y se involucren diariamente tanto con la compañía como entre sí.

Esto mismo también puede aplicarse a las empresas de tamaño medio en todo el mundo. Los trabajadores satisfechos, habilitados y comprometidos generarán clientes contentos algo que, a largo plazo, se traducirá en el éxito de una empresa de tamaño medio. Contar con el personal adecuado es la mitad de la batalla pero, hasta que dichos empleados no ocupen los puestos apropiados y estén habilitados para pensar por sí mismos, nunca se encontrarán totalmente incorporados a la empresa.
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