Revista digital
TRIBUNA
enero 2024

Calidad de vida laboral con tecnología

Joaquim Borrás,
consejero asesor de Sisqual

 
Joaquim BorrásLas personas que nos cuidan lo tienen difícil. Ser enfermera en un centro sanitario o cuidador en una residencia o a domicilio es un trabajo muy duro. Horarios que en muchos casos dificultan o impiden una conciliación decente, turnos que incluyen noches, fines de semana y fiestas, contacto directo con personas que sufren. Poca apreciación social. No es extraño que se quejen.
Estas características dibujan un panorama laboral negativo: cuando uno no se levanta con alegría, ilusión ni empuje por no sentirse motivado ni comprometido, no tiende a ser cariñoso, ni a sonreír, ni a darlo todo en todo momento. La consecuencia, humana y comprensible, puede acarrear baja eficiencia, absentismo, rotación elevada y en fin, poca productividad. ¡Y mal nivel de servicio! En otras palabras: tiene un elevado coste psicológico para los trabajadores y un gran coste económico para la sociedad y las empresas. Estamos desconsiderando a las personas que o nos cuidan o nos van a cuidar en algún momento de nuestra vida y eso tiene un elevado precio.

Estos trabajos acostumbran a ser muy vocacionales. Tratar con personas enfermas, heridas física y/o mentalmente, no lo quiere hacer cualquiera. Se requiere actitud verdadera de servicio, aptitud para llevarlo a cabo, pasión, amor, gusto por cuidar. Pero encima de las dificultades, aún se lo ponemos más complicado con horarios y turnos que casi nadie aceptaría en la mayoría de empresas de otros sectores.

La gestión de personas en centros sanitarios y residenciales es muy compleja. Los cuidados no pueden interrumpirse en ninguna hora ni día, son de 24/365. Y cuando se planifica “a mano”, con cuadrantes y hojas de cálculo, se acostumbra a dejar poco espacio a la flexibilidad, la personalización o la conciliación, pues eso aún complica más las cosas. Es bastante normal “imponer” turnos, dificultar las peticiones de cambios, cometer errores en el pago de jornadas especiales como noches o fines de semana. Incluso ocurre que, cuando hay bajas, se puede llegar a sustituir personas con una especialización, como por ejemplo enfermeras de cardiología, por otras con distinta especialización, como pediatría. Evidentemente esto puede acarrear serias dificultades, tanto a las enfermeras que no conocen su trabajo como a los pacientes.

Pero la tecnología no es solo útil para solucionar problemas físicos, sino también los humanos. Los nuevos sistemas de Workforce Management o Gestión inteligente de personas permiten corregir la mayoría de fallos de la gestión manual y mejorar de forma muy notable la calidad de vida laboral. Las personas pueden ver su plan de trabajo en su dispositivo móvil y desde el mismo solicitar cambios, intercambiar guardias con otros compañeros, reservar fechas de ausencia ante eventos familiares importantes, como bodas, bautizos, exámenes… o incluso pedir vacaciones. Y dichos sistemas asignan los pluses económicos de los turnos especiales de forma automática. Planifican las sesiones formativas de cada cuidador según su especialidad y disponibilidad. Y mucho más. Son sistemas fáciles de instalar y usar, que se amortizan en muy breve plazo de tiempo por las mejoras en productividad, absentismo y rotación. Son tecnologías que humanizan el empleo, la calidad de vida en el trabajo y que consiguen avances muy significativos en el clima de las empresas.
entrevistas  |  reportajes  |  almuerzos  |  tribunas  |  noticias  |  proveedores  |  nombramientos  |  estudios  |  agenda  |  libros  |  el equipo  |  enlaces  |  mapa web

© 2007 CUSTOMMEDIA S.L. edita EQUIPOS Y TALENTO  |  Equipo de redacción  |  Contacto  |  Política de privacidad

Av. Diagonal, 463 bis 5ª planta, Barcelona 08036  Tel. 93 4195152  Fax. 93 4101755