Revista digital
TRIBUNA
mayo 2014

Elecciones europeas: ¿nuestros políticos pasan el examen de idiomas?



Elena Giménez Álvarez,
directora de Speexx

 


Elena Giménez ÁlvarezCon las elecciones europeas a la vuelta de la esquina, resulta inevitable pensar en el conocimiento de idiomas que tiene nuestra clase política. De hecho, sus intervenciones en otra lengua siempre suscitan alguna reacción. Cuando demuestran que tienen un buen manejo, son noticia. Cuando no lo hablan tan bien o directamente lo hablan mal, son objeto de chistes que tienden a viralizarse a una gran velocidad en internet.
En general, nuestros políticos, como espejo de la realidad que representan, no destacan por su conocimiento de idiomas extranjeros. Porque los españoles seguimos suspendiendo en esto de hablar otros idiomas. Recordemos que el último Eurobarómetro señalaba que solo el 22% de los españoles habla inglés mientras que la media europea asciende al 38%.


¿Qué se le pide a un político?
 A un político se le piden habilidades de comunicación (tanto verbal como no verbal), liderazgo, así como capacidad de gestión y negociación. No es necesario tener ningún tipo de estudio. El candidato presenta un programa electoral (primera muestra de sus habilidades de comunicación) y es o no elegido, sin que existan pruebas u oposiciones.

Es esencial contar con ciudadanos dispuestos a defender el interés público, con o sin formación. Pero, cuando hablamos de ciertos puestos, sobre todo en política nacional e internacional… ¿no hay que exigir nada más? ¿No han de contar con una serie de conocimientos y así como determinadas experiencias previas? No hay que olvidar que para ciertas funciones clave en la sociedad como educación, sanidad o seguridad, se exige una gran formación y preparación para el puesto.

Si hablamos del conocimiento de idiomas, surge el debate de si son realmente imprescindibles. Algunas personas defienden que ser político requiere las habilidades antes mencionadas, entre las cuales no está el hablar inglés u otros idiomas. No estoy de acuerdo. El hablar otro idioma, así como entender otras culturas es fundamental en ciertas situaciones. Una persona multilingüe siempre se comunicará mejor y tendrá mejores herramientas de negociación.

En los pasillos también se negocia
Quien nos representa en Europa (si nos centramos en las próximas elecciones) ha de defender nuestros intereses ante personas de diferentes países. Y muchas cosas se acaban de negociar en una comida, en un pasillo o en la cafetería. El político de turno puede ir con traductor al lado, pero en esas conversaciones informales es mucho mejor entenderse personalmente, para no perder inmediatez. Ha de utilizar también vocabulario específico, necesario en el tipo de negociaciones y conversaciones que se llevan a cabo en la política europea.

Otro punto es que la cultura influye. No negocia lo mismo un griego, que un inglés o un noruego. Sus tiempos, expectativas y estrategias son distintos. Además, el vocabulario muchas veces hace referencia a conceptos culturales que son difícilmente traducibles a otras lenguas. Porque el idioma que hablamos influye sobre nuestro pensamiento. Cómo pensamos y cómo negociamos va estrechamente relacionado con nuestra cultura y nuestro idioma. Por ejemplo, se podría decir que las palabras más importantes para los angloparlantes son “por favor” y “gracias”. ¡Las usan con mucha más frecuencia que nosotros!

Por eso creo que quien nos representa ha de tener el conocimiento suficiente para comunicarse en otras lenguas. No olvidemos que de estas elecciones saldrán las políticas para afrontar la salida de la crisis y se definirá en buena medida la política económica española de los próximos años.
Hagamos un repaso de algunos los candidatos a las elecciones del próximo día 25 de mayo. El actual ministro de Alimentación y Medioambiente, Miguel Arias Cañete y candidato del PP, habla inglés y francés de manera fluida y también italiano y alemán (y al parecer está aprendiendo chino). Elena Valenciano, del PSOE, domina el francés y el inglés. Willy Meyer (IU) habla perfectamente alemán y Francisco Sosa Wagner (UPyD) habla inglés, alemán y francés.

Parece, por tanto, que la buena noticia es que los candidatos a las europeas suelen contar con un buen conocimiento de idiomas y son la excepción a la regla.
Pero no olvidemos a los políticos nacionales, autonómicos y locales. Si bien hay honrosas excepciones de representantes que manejan uno o varios idiomas extranjeros (recordemos a algunos históricos como Fraga o Pujol y otros actuales como Moratinos o Aguirre), la tónica general es el desconocimiento. ¿Debería exigirse a un político un conocimiento de idiomas? Ahí queda la pregunta para el debate.
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