Lifestyle corporativo
Carolina Fernández,
Chief People Officer de Telecoming
La cultura corporativa es un concepto relativamente moderno que recoge todas las peculiaridades que diferencian a una organización de otra. No hay dos culturas iguales y por mucho que queramos copiar ideas de empresas que tienen cosas que nos gustan, al aplicarlas en nuestros equipos quedan distinto. Sin embargo, eso no es malo, significa que como colectivo tenemos un sello que impregnamos en cada acción, convirtiéndola en algo propio. Es como una customización involuntaria de las cosas, de los procesos y de la manera de afrontar los desafíos.
Ahora que los profesionales muestran expectativas diferentes, la cultura cobra un gran protagonismo. El cambio de expectativas no es algo exclusivo de las compañías. Los últimos años no han dejado a nadie indiferente y muchos nos hemos replanteado la vida cómo la vivíamos antes. Como organizaciones también hemos esbozado cambios de rumbo. En mi opinión, lejos de ser algo negativo, debemos considerarlo como una oportunidad.
Las empresas podemos aprovechar este momento para reforzar el vínculo con los profesionales que comparten nuestra cultura, es decir, nuestra manera de ver el mundo. Estos profesionales serán quienes fortifiquen, moldeen y desarrollen la identidad de nuestra compañía. Alinear a los equipos puede ser más difícil, pero es más beneficioso que nunca. Y sin duda, es bueno para todos.
En mi opinión, la clave reside en los extremos de la organización. Por un lado, el máximo responsable de la compañía tiene la capacidad de inspirar a todos los demás. Según su personalidad empapará la organización como una cascada potente o como una lluvia fina y constante. Sin embargo, los de abajo deben querer recibir el agua. Si la reciben con agrado, todo va bien, porque de ahí surgirá un entendimiento fantástico para trabajar mejor y juntos.
Cuando eso no pasa, los mandos intermedios suelen acabar ejerciendo de paraguas, protegiendo a sus equipos de una filosofía que no comparten. En ese escenario de impermeabilidad será imposible que la cultura se consolide en ninguna organización. Por eso el rol de los managers es tan importante. Ellos son “facilitadores”, no sólo para llevar a cabo la actividad de la empresa, sino también para promover esa identidad corporativa que nos hace únicos.
Todo este ecosistema profesional, no deja de ser un reflejo de la sociedad en general. El lifestyle o modo de vida busca inspirar a las masas y si bien hay líderes globales capaces de marcar tendencias, también hay influencers más cercanos al conjunto de los mortales que refuerzan o rebaten estilos. Las empresas como sociedades, no son ajenas a estos movimientos de influencia y repetimos las mismas figuras y sus roles.