Micromanagement vs. Coaching
Sara Mendoza Figueroa,
Gerente de Marketing y Comunicaciones de VISMA Latam
El micromanagement es un estilo de liderazgo en el que se ejerce un control excesivo sobre los miembros del equipo en forma diaria, supervisando permanentemente tareas y responsabilidades de los colaboradores. Demasiada presión inhibe las iniciativas y afecta la productividad en forma negativa.
Las personas que ejercen “micromanagement” no lo hacen con mala intención sino por vicios de gestión.
Estamos frente a un caso de micromanagement cuando el líder muestra ciertos signos:
- No ve el bosque más allá del árbol; se enfoca en detalles menores.
- Toda tarea necesita su aprobación. Se involucra en las tareas de su gente hasta en el más mínimo detalle.
- Obsesión por obtener reportes y realizar reuniones permanentemente, lo que agota a los miembros del equipo y los hace desenfocarse.
- Dificultades para delegar (cree que nadie es tan capaz como él/ella).
- Requieren estar copiados en todos los e-mails.
- Complican las instrucciones más sencillas.
El impacto negativo del micromanager sobre los colaboradores
El micromanagement repercute tanto en la productividad y el desempeño laboral como en la salud mental y la autonomía de los colaboradores.
Las consecuencias en el equipo de trabajo son principalmente:
- Aumento de la rotación de colaboradores.
- Foco sobre las necesidades del jefe y no las del cliente.
- Reducción de la productividad.
- Disminución de la creatividad, en lo individual y del equipo en general.
- Aumento del estrés (depresión, ansiedad, trastornos del sueño, fatiga).
- Deterioro de la autoestima.
- Falta de motivación para realizar las tareas.
Contrariamente a lo que parecería, un “micromanager” no da feedback frecuente a su equipo (49% ni establece buena comunicación, por lo cual no puede establecer un ambiente de confianza, que es fundamental para generar un ámbito de trabajo creativo, innovador y eficiente.
El líder “coach”
En contraposición al micromanager, el líder “coach” impulsa el desarrollo profesional de su gente a través de un ambiente de libertad y flexibilidad. Demuestra confianza en sus colaboradores y les da consejos ante situaciones problemáticas o inesperadas.
El líder “coach” se caracteriza por:
- Pregunta y consulta a sus colaboradores. Actitud de escucha.
- Respeta y valora las opiniones y los puntos de vista diversos.
- Explica el por qué de una estrategia o de la forma de abordar una situación, una tarea, o incluso por qué es necesario cambiar algo de lo que se había establecido.
- Quiere que cada persona tenga el ownership de la tarea que debe desempeñar y asuma su responsabilidad, siempre considerando el objetivo a cumplir.
- Capacita a sus colaboradores y los promueve a encontrar nuevas formas de hacer las cosas para ganar eficiencia.
- Da feedback constantemente, durante todo el proceso, brindando soporte a cada colaborador y, en consecuencia, al equipo todo.
El líder coach no requiere reportes en forma permanente, establece de antemano un acuerdo con su gente. Se definen los objetivos a alcanzar y en qué tiempo; se determinan fechas de entrega, final y parciales. Este líder brinda autonomía a cada persona para decidir cómo alcanzar las metas.
Las ventajas de contar con un líder “coach”:
- El colaborador confía en sí mismo, en sus habilidades para cumplir las metas.
- Se respira un ambiente de confianza y libertad.
- Surgen ideas innovadoras, creativas.
- Aumenta el engagement de los colaboradores.
- Disminuye la rotación de gente en la organización.
Estrategias y herramientas para propiciar un management tipo “coach”
Los líderes actuales deben entender (convencerse de) que la confianza es la base de un equipo eficiente, además de promover el bienestar y la salud mental en el trabajo.
El líder “coach” debe propiciar un ambiente que permita el crecimiento de cada uno de sus colaboradores a través de:
- La creación de una cultura de confianza y responsabilidad compartida.
- Delegación de tareas según las habilidades y fortalezas de cada colaborador.
- Priorizar el desarrollo y la capacitación de cada persona según su potencial y el plan de carrera dentro de la organización.
- Poner foco en los resultados a alcanzar, en lugar de priorizar hacerlo en tiempos acotados y demandar reuniones/reportes intermedios innecesarios.
- Mayor flexibilidad con las formas y los tiempos para concretar las tareas.
- Hacer foco en los aspectos que se pueden mejorar, en lugar de buscar “culpables”.
Para más información, visitar: latam.visma.com