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Nuevas políticas de RRHH para retener a los trabajadores mayores de 65 años
Randstad ha presentado un nuevo informe, elaborado por la escuela de negocios Esade
28/11/2007 La prolongación de la vida laboral requiere nuevas políticas de recursos humanos en las empresas. Esta es la principal recomendación del nuevo Informe Randstad, elaborado por Esade sobre `Gestionar la Edad a partir de la sociedad del conocimiento´.
Según los expertos, uno de los principales instrumentos que pueden emplear las empresas para favorecer y alargar el trabajo de los mayores `es rediseñar los puestos de trabajo´ frente la cultura aún vigente en las empresas de acortamiento de la edad laboral (pre jubilaciones, jubilaciones anticipadas). `Una nueva gestión de los recursos humanos es imprescindible si queremos utilizar a las personas de mayor edad´, señaló Carlos Obeso, director del Instituto de Estudios Laborales de Esade.
El informe de Randstad tiene como finalidad sugerir nuevos enfoques en la gestión de los recursos humanos, teniendo en cuenta la realidad demográfica y el cambio que implica la importancia del conocimiento en la competitividad de un mercado globalizado. El envejecimiento de la población no sólo genera problemas en el funcionamiento del sistema de pensiones, sino también a las empresas, puesto que no van a disponer de la población activa necesaria para cubrir todas sus necesidades.
Los datos demográficos apuntan, según recoge este informe, que la población en edad de trabajar tiene un máximo en su proporción sobre la población total en los años 2004-05, pero a partir del 2010 empieza un descenso ininterrumpido hasta 2050.
Entre las medidas que aporta el informe para favorecer la cultura de prolongación de la vida laboral destacan una mejora de las condiciones de trabajo, adaptándolas al tramo de la vida profesional de cada trabajador, y un enfoque del tipo de reclutamiento y los criterios de ajuste de la plantilla.
El informe insiste también en la necesidad de promover el aprendizaje a lo largo de la vida laboral y rediseñar las tareas y puestos de trabajo para adaptarlas a la salud y habilidades de los trabajadores, a través de medidas como mayor flexibilidad en los horarios o una reorganización del trabajo en grupo.