04/12/2007 El 92% de los directivos se considera muy buen jefe, pero sólo el 67% de sus subordinados lo ratifica e incluso un 10% les evalúa de manera negativa, según revela un estudio elaborado por Hudson, que ha realizado una encuesta a 1.050 trabajadores europeos.
El informe refleja una diferencia entre la valoración que hacen de sus jefes los trabajadores que ya tienen un cargo directivo (el 73% considera que sus jefes hacen bien su trabajo) frente a los que no lo tienen (el 63%).
Los resultados también revelan que muchos jefes no tienen ninguna pista de cómo son percibidos por sus subordinados, ya que sólo el 26% de los empleados ha tenido la oportunidad de realizar una evaluación formal del desempeño de sus jefes. Además, aunque la mayoría piensa que está ejerciendo bien su cargo, uno de cada cuatro jefes (26%) afirma que no ha recibido ningún entrenamiento en habilidades directivas y liderazgo que les ayude a desempeñar su puesto mejor.
Por otro lado, el 26% de trabajadores que sí ha evaluado en alguna ocasión a sus jefes, un 73% considera que su opinión se tiene en cuenta en la organización. Sin embargo, los empleados se quejan de que sus jefes raramente les dan información sobre cambios estratégicos y organizacionales de la empresa y si reciben alguna información es porque se trata de cambios o anuncios muy importantes.
Además, según la investigación de Hudson, al 41% de los empleados le gustaría mucho que le ofrecieran el puesto de su jefe en caso de que éste se fuera de la compañía, pero en realidad sólo la mitad de estos (54%) lo quiere de verdad. En cuanto a las diferencias por géneros, los hombres muestran más entusiasmo que las mujeres a la hora de aceptar el cargo de su jefe, ya que un 60% de los empleados lo haría, frente al 47% de las empleadas.
Para explicar esta diferencia, Montserrat Luquero, consejera delegada de Hudson España, apuntó: `Todavía hay muchas mujeres que renuncian a su vida profesional o a una carrera más brillante por la imposibilidad de compatibilizarla con su vida personal. Este es un síntoma evidente de que las cargas familiares siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres´.