21/08/2008 Los empleados españoles prefieren ejecutar y recibir las órdenes de sus jefes y superiores antes que ofrecer su opinión e involucrarse en la toma de decisiones que puedan implicar una mayor responsabilidad profesional, según un estudio elaborado por la escuela de negocios internacional ESCP-EAP.
Este informe, realizado entre cerca de un millar de profesionales, revela que los equipos españoles responden a un perfil `cómodo´ que evita plantear sugerencias e ideas nuevas. La consigna `que decida el jefe, yo no me responsabilizo´ es común en las compañías españolas.
Por otro lado, el estudio muestra que, al contrario que en otros países europeos, los españoles confían ciegamente en sus relaciones personales con amigos, familiares o conocidos a la hora de cerrar tratos u operaciones importantes para la empresa, sin necesidad de justificar de manera objetiva estas decisiones. En España, el `amiguismo´ es una práctica muy habitual que choca a la hora de hacer negocios en otras partes del mundo, especialmente en los países escandinavos.
Técnicas para pedir un aumentoAsimismo, el estudio de ESCP-EAP analiza las distintas tácticas y estrategias más utilizadas por los empleados españoles a la hora de influir en sus superiores con el objetivo de lograr beneficios salariales, profesionales o personales que permitan obtener un rendimiento a corto plazo.
En este sentido, los españoles que buscan una promoción laboral acuden a sus jefes, en primer lugar, con argumentos de peso que apoyen y avalen sus ideas. Así, el empleado que desea plantear un cambio en la dinámica de su trabajo recurre a la lógica más pura para sacar adelante sus propuestas.
En segundo lugar y, a diferencia de sus homólogos europeos, los empleados españoles echan mano del marketing personal con el fin de conseguir mejoras salariales o escalar puestos en la compañía. Con este objetivo, el empleado tiende a destacar las acciones de éxito logradas en la empresa, la fidelidad mostrada, su experiencia o el conocimiento global del negocio.
Otras de las argucias más utilizadas por los españoles son la búsqueda de `aliados estratégicos´ dentro de la empresa que secunden sus peticiones, así como recurrir directamente a los mandos más altos de la organización, saltándose al jefe inmediato, para plantearle sus quejas o peticiones sin mediadores.
Por último, el estudio de ESCP-EAP revela que la demanda directa y persuasiva es una de las últimas tácticas empleadas por los subordinados para influir en sus jefes, seguida del intercambio de favores o `trueque´ jefe-empleado. En este caso, el trabajador suele negociar con su superior una serie de ventajas (vacaciones, horas extras) a cambio de asumir más tareas.