08/05/2009 La incertidumbre y el descontento de muchos trabajadores por las medidas adoptadas por sus empresas para afrontar la crisis les han llevado a salir a la calle. En la mayor parte de los casos protagonizan manifestaciones, pero empiezan a tomar fuerza otra acciones de protesta más radicales: barricadas, encierros, `huevazos´ e incluso secuestros de directivos.
El último ejemplo lo acaban de protagonizar los trabajadores prejubilados de Naval Gijón. Alegando que no soportan la incertidumbre que provoca el cierre del astillero el próximo 31 de mayo, medio centenar de ex trabajadores
se encerró en las instalaciones, donde pernoctaron hasta ayer, cuando salieron a la calle para reforzar las barricadas en las vías de acceso con neumáticos y maderas a las que prendieron fuego.
Este grupo entregó por escrito a la dirección del astillero sus reivindicaciones, las cuales pasan por tener garantías para las prejubilaciones contempladas en los cuatro expedientes de regulación una vez que desaparezca la entidad a fecha 31 de mayo.
Los trabajadores tienen miedo de que una vez que el astillero cierre y desaparezca la entidad jurídica subsidiaria eluda su responsabilidad. De hecho, los afectados recordaron que el último expediente está anulado por una sentencia y falta por depositar parte del dinero de las prejubilaciones.
Venganza a `huevazos´
Fuera de España, también la firma PPR, propietaria de Fnac, Conforama, Gucci e Yves Saint Laurent, ha sufrido las severas protestas de sus empleados. Un centenar de trabajadores propinó una lluvia de huevos sobre los accionistas de la compañía como protesta por los 1.200 despidos emprendidos por el grupo francés.
Los empleados aseguran que la crisis es sólo un excusa para llevar a cabo esta reducción de plantilla y recuerdan que su presidente, François-Henri Pinault, celebró una lujosa boda en Venecia la semana pasada con la actriz Salma Hayek.
El empresario ya fue retenido más de una hora en un taxi a finales de marzo, teniendo que intervenir la policía.