
13/11/2009 Un estudio llevado a cabo por la consultora londinense Morse concluye que los usuarios de las redes sociales en el trabajo dedican una media de 40 minutos diarios a atenderlas, algo que cuesta mucho dinero a los empleadores. En concreto, en Reino Unido, 1.500 millones de euros al año, según recoge `El Confidencial´.
Asimismo, el uso de las redes sociales, principalmente en pequeñas empresas, roba ancho de banda de la compañía, lo que a la postre se traduce en un incremento en los costes fijos. Esta circunstancia está motivando que un buen número de empresas hayan decidido cerrar el acceso a las redes sociales en horas de trabajo.
Según un estudio publicado por la consultora Robert Half Technology, el 54% de las empresas estadounidenses tiene bloqueado el acceso a redes sociales como Facebook o Twitter. Así, tan sólo un 10% de las firmas americanas permite el uso total durante el horario laboral, el 19% permite el uso de las redes sociales siempre que sea para fines comerciales y el 10% dan carta blanca a sus empleados para navegar por Internet.
Sin embargo, otra investigación, realizada por la Universidad de Melbourne, afirma que el acceso a redes sociales, e-mail, etc. en el puesto de trabajo incrementa la productividad de la plantilla. Así, un tiempo de hasta aproximadamente el 20% invertido en utilizar internet para propósitos ajenos al trabajo mejora la productividad hasta en un 9%.
Este estudio es defendido por Enrique Dans, profesor de Instituto de Empresa, en su blog, donde tilda de simplista al realizado por Morse, diciendo que "se limita a multiplicar horas de uso por sueldo medio de un trabajador y a generar una cifra efectista para los titulares", mientras que el de la Universidad de Melbourne mide datos de productividad sobre una base de 300 trabajadores de los que un 70% lleva habitualmente a cabo lo que se denomina WILB (Workplace Internet Leisure Browsing).
Dans destaca que la razón para esta mejora de productividad es que las pequeñas pausas en el trabajo ayudan a mejorar la concentración. "Los pequeños descansos mentales resultantes de cuestiones como refrescar la página en tu red social, actualizar Twitter, charlar un rato en mensajería instantánea, leer el periódico, ver un vídeo o hacer una compra permiten al cerebro descansar brevemente de su tarea habitual y volver a ella con concentración renovada".