
19/03/2010 La crisis ha puesto en tela de juicio la competitividad empresarial española y la calidad de la formación de los profesionales. Ante una situación como esta, donde los valores educativos son analizados por todos los agentes que intervienen en el mercado laboral, la Fundación Alares y EAE Business School han celebrado el desayuno “La Educación como factor clave para la Competitividad”. En esta ocasión, el objetivo de la reunión se ha centrado en sentar las bases de lo que debe el sistema educativo para poder superar con éxito la actual coyuntura económica.
En esta ocasión, Robert Ramos, responsable de la Xarxa FP Cat de la Generalitat de Catalunya, comentó durante su intervención la importancia de la integración laboral de la Formación Profesional en el mercado laboral. Por su parte, Kosep M. Martorell i Rodon, director de l´Àrea de Programes de Formació de Fundació Politèctica de Catalunya (UPC), aseguró que el proceso de Bolonia es la clave para gerar competitividad y liderazgo en la universidad española.
Durante la conferencia, también intervinieron Susana Soler, de Manpower Formación; Ignasi Farreres Bochaca, patrono de la Fundación Alares; y Jorge Irigaray, secretario general de EAE Business School, quienes han expuesto los diferentes puntos de vista que desde las instituciones educativas y gubernamentales se están estudiando. Un debate para analizar la educación como factor clave para generar competitividad y diferenciación en el tejido empresarial español.
La educación en datos
Durante el desayuno, el Strategic Research Center de EAE presentó algunos datos para analizar la situación actual de la educación en España. La tasa de de abandono educativo temprano española (31,9%) es el doble que la media europea (14,95). Así, mientras que entre 2003 y 2008 la mayoría de países de la Unión Europea redujeron sus tasas de abandono temprano, en España la cifra se ha mantenido prácticamente sin cambio (31,6% vs 31,9%).
Además, una cuarta parte de los ocupados (23,4%) poseen titulación universitaria. EAE también concluye que a mayores niveles de formación, menor tasa de paro. Así, en Cataluña y en Madrid, la probabilidad de engrosar las listas del paro para la población con educación inferior a secundaria segunda etapa es tres veces la correspondiente a aquellos que cuentan con educación universitaria. En términos absolutos, Andalucía, Canarias, Murcia y Cataluña son las comunidades autónomas que presentan la mayor brecha en tasas de paro entre la población cualificada y no cualificada, esto es, los universitarios de estas comunidades presentan mejores niveles de empleabilidad.
Por último, EAE analiza la “sobrecualificación” de los trabajadores en España y concluye que el 19,8% de los ocupados con estudios universitarios están “sobre cualificados”, es decir, realizan trabajos inferiores a su cualificación profesional.
La sociedad del siglo XXI
El pasado mes de diciembre comenzó el Ciclo de Conferencias dedicado a la Competitividad Empresarial y a la Calidad Social con el que la Fundación Alares y EAE Business School han tratado de poner sobre la mesa cuestiones como la gestión del capital humano frente a la estrategia empresarial de los próximos años. Los nuevos valores sociales como la inmigración, la educación, la dependencia, la integración sociolaboral de personas con discapacidad y la sostenibilidad…
A lo largo de estos encuentros, personalidades de primer nivel exponen cuestiones como oportunidades de la inmigración en el tejido económico, el futuro de los procesos educativos y su incidencia en la competitividad empresarial, las políticas de atención a la dependencia, la inclusión de las personas con discapacidad o las transformaciones socioeconómicas propiciadas por la sostenibilidad. Durante las sesiones también se presentarán estudios investigación ad hoc sobre el tema de central de cada sesión. Las Jornadas tendrán una periodicidad mensual y se celebrarán alternativamente en Madrid y Barcelona.
Es evidente, que ante una coyuntura económica como la actual, resulta imprescindible apostar por un nuevo modelo económico, donde la diversidad y la competitividad protagonicen los nuevos objetivos de las instituciones.