26/03/2010 Con motivo del adelanto de los relojes, este fin de semana, la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios en España (ARHOE) advierte de que las consecuencias de esta medida no surtirán el efecto que se persigue a menos que se acompañen de verdaderas medidas de racionalización horaria.
Según Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional y de ARHOE: `No nos oponemos al cambio de hora, pero pensamos que se trata de un parche ineficaz si no se acompaña de otras medidas más profundas en nuestros hábitos horarios´.
Además, añade que `la teoría del cambio de horario se sustenta en que con el adelanto de los relojes se produciría un mejor aprovechamiento de las horas de luz, con el consiguiente ahorro energético. En la práctica ese ahorro no es significativo, puesto que las jornadas de trabajo siguen siendo maratonianas y se sale de trabajar a horas intempestivas, practicando mas la cultura de la presencia que la de la eficiencia, lo que no nos ayudará a salir de la crisis´.
Por este motivo desde la Comisión Nacional aseguran que si se siguen estas medidas se podrán conseguir los siguientes efectos:
Evitar los agobios: A pesar de estirar al máximo nuestro tiempo para dar cabida a todas las actividades que queremos realizar durante la jornada, el día sigue teniendo 24 horas. La regla de los tres ochos (ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas para el ocio) está más vigente que nunca.
Adecuar las horas de sueño: Las jornadas maratonianas e interminables afectan a los trabajadores. En verano ganamos horas de luz, pero en la práctica no se aprovechan porque seguimos despertándonos a la misma hora y acostándonos a horas intempestivas. Los españoles dormimos una media de 53 minutos menos diarios que los demás europeos, y esto es preocupante.
Planificar para aumentar el rendimiento: La luz influye en el nivel de productividad de los trabajadores. Por este motivo centrar las labores importantes en las primeras horas, dejando las menos necesarias para por la tarde, ayudaría a que el nivel de productividad aumente. Hay que erradicar el presentismo, y entrar en la cultura de la eficiencia buscando la excelencia.
Emplear el tiempo de ocio: Está comprobado que los cambios estacionales provocan en muchas personas cambios en sus biorritmos. Si centramos todas nuestras fuerzas para realizar nuestras labores durante el día y dedicar las horas más tardías para reunirnos con la familia y amigos, favoreceremos a la desconexión laboral e incidiremos directamente en nuestro estado anímico.
Seguir rutinas: Con la llegada del buen tiempo, la gente suele descontrolar sus horarios: comidas, compras, salidas hasta muy tarde, etc. Parece que todo es válido y que las rutinas que seguimos durante el resto del año no sirven durante este periodo. Sin embargo, esta anarquía en el uso del tiempo puede tener consecuencias negativas en nuestros niveles de estrés.