13/04/2010 El mercado laboral ha sufrido una evolución drástica en los dos últimos años. De un déficit de personal se ha pasado a unas cifras de desempleo que han llegado a provocar que una de cada cinco personas se encuentre sin trabajo. Pero la pérdida de puestos ha sido sólo el desencadenante de otros muchos cambios en el mercado laboral, entre ellos, el del perfil del demandante de empleo.
Randstad ha realizado un análisis para conocer en detalle el perfil del actual buscador de empleo y cómo afronta su entrada en el mercado laboral. Si bien hace un año hablábamos de un aumento de entre el 30% y el 40% en la cantidad de candidatos, ahora hablamos de un aumento moderado pero continuo, vinculado con el paulatino aumento del paro.
Hace dos años el demandante de empleo era básicamente una persona joven, que buscaba un trabajo eventual para su inserción en el mercado laboral. Hace un año el perfil era de un varón, menor de 30 años y con estudios básicos. Ahora, el primer esbozo de este perfil del demandante de empleo es el de una persona mayor de 30 años, con estudios medios, con experiencia previa, procedente del sector servicios y de origen español.
Igualdad de género al buscar empleo
Uno de los grandes cambios que se puede destacar respecto a los datos de hace un año es la creciente igualdad de género a la hora de buscar trabajo. En 2010 el 54,8% de los buscadores de empleo son hombres y el 45,2% mujeres. Estas cifras han variado respecto a las de hace un año, cuando los varones representaban un 58% y las mujeres un 42%.
Esto no es más que un reflejo de la tendencia que poco a poco ha ido calando en la sociedad: la mujer se está incorporando en mayor medida al mercado laboral, tanto en los casos de mayor edad como entre los más jóvenes. De hecho, las mujeres igualan prácticamente a sus compañeros en el tramo de edad de 25 a 29 años.
Esto se explica en base a diversos factores. Por un lado, y en línea con lo que sucedía hace un año, destaca el aumento constante de mujeres mayores de 45 años que deciden ingresar en el mercado laboral, dato que viene apoyado por el aumento en el número total de ocupadas de dicha edad.
Por otro, la mujer aumenta progresivamente su nivel de formación respecto a los hombres, lo que significa que también aumenta su deseo por entrar en el mercado laboral. Eso sí, tal y como veremos más adelante, las más jóvenes prefieren seguir estudiando para mejorar su nivel formativo, para intentar contar con más posibilidades de entrar en el mercado laboral.
El segundo cambio de este perfil es el sector del que proceden. Si hace un año los mayores generadores de desempleados eran la construcción y la industria, ahora la mayoría de estos candidatos han trabajado en el sector servicios: más de tres millones de demandantes proceden de este sector. Tras él, se sitúan la construcción con 931.039 demandantes y 740.208 trabajadores de la industria. La agricultura es el que menos demandantes de empleo suma, con 345.044 personas.
El buscador de empleo por edad y estudios
Randstad confirma el aumento de demandantes de empleo en el grupo de edad de 30 a 45 años, que ya representan el 41,33% del total de demandantes de empleo, incrementándose en dos puntos desde el año anterior. A este grupo le siguen los profesionales de entre 25 y 30 años (se mantienen con un 27%), los jóvenes de 16 a 25 años (se reduce de 26% a un 23,72% actuales) y en último lugar se sitúan los mayores de 45 años (limitan su presencia al 7,55% del total frente al 8% del año anterior).
Sin embargo, aunque uno de cada dos demandantes de empleo es menor de 30 años, la media de edad del buscador de empleo aumenta y se sitúa en los 30,6 años.
Según el informe, el nivel formativo de los demandantes de empleo también ha cambiado con respecto al año anterior. Los primeros dañados por la retracción de la economía fueron los perfiles con menos experiencia o con menor nivel formativo. Sin embargo, esto también ha cambiado respecto a hace un año y cada vez es mayor la cualificación de las personas que empiezan a buscar empleo.
Aún así, todavía las personas sin estudios o con estudios básicos representan el 38,76% del total. Las personas con estudios medios (Formación Profesional y Bachillerato) son el 39,83% y el 21,41% restante lo representan las personas con estudios universitarios o de postgrado.