
29/06/2010 La Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas, Aedipe Centro, ha congregado a cerca de 200 directores de Recursos Humanos en un desayuno de trabajo convocado para conocer de primera mano las aplicaciones prácticas, el alcance y las repercusiones del Real Decreto de Ley 10/2010 de Reforma Laboral.
Iñigo Sagardoy, presidente de Sagardoy Abogados; Rafael Giménez-Arnau, socio de Garrigues; Salvador del Rey, presidente del Instituto Internacional Cuatrecasas de Estrategia Legal en Recursos Humanos; y Fernando Moreno, director de este mismo Instituto, han sido los encargados de desgranar las modificaciones que contempla el Real Decreto en materia de contratación, flexibilidad interna, extinción de contratos y el papel de las empresas de trabajo temporal. El acto ha estado moderado por Carlos de Benito, vicepresidente de Aedipe Centro y director de la Nebrija Business School.
En general, estos expertos en derecho laboral coinciden al manifestarse poco optimistas respecto a los resultados de la Reforma. “No sirve para crear empleo; primero, porque limita la contratación temporal, y segundo, porque las empresas van a tener mucha cautela para contratar indefinido mientras no se clarifiquen las causas del despido objetivo”, ha señalado Fernando Moreno. Añade también que “el objetivo de la reforma tenía que haber sido convencer a las empresas de que contratar indefinido merece la pena, facilitando la flexibilidad dentro de la empresa; con contratos atractivos, etc., pero eso no ha llegado”.
En opinión de Rafael Giménez-Arnau, se ha tratado de contentar a empresas y empleados, pero no se “contenta a ninguna de las dos partes”; sí hay concesiones a los sindicatos para “compensar ciertas medidas de flexibilidad”, afirma.
Iñigo Sagardoy en cierto modo se lamenta de que la Reforma no se hubiese realizado hace unos tres años, “entonces podría haber sido una medida preventiva”, pero hoy, en su opinión, “no va a generar empleo”. Sagardoy ha sido el encargado de analizar las modificaciones que contiene el Real Decreto en materia de contratación. En primer lugar, ha señalado que para luchar contra la temporalidad, el Gobierno ha optado claramente por “penalizarla” y fomentar la contratación indefinida, “en lugar de buscar una opción intermedia, es decir, crear un modelo de contrato único”. Con estas medidas, en su opinión, a corto plazo difícilmente se va a conseguir reducir las cuotas de temporalidad.
Salvador del Rey ha sido el encargado de analizar el capítulo de la flexibilidad interna, a este respecto: “No hemos avanzando nada”, afirma. “Este es el tema más negativo del Real Decreto”, en su opinión, “y esto es dramático, porque si algo necesitan hoy las empresas es tener condiciones de adaptabilidad”. “En el tema de las posibilidades de adaptación a nuevas circunstancias, nos hemos quedado en una situación insatisfactoria”. Por su parte, Rafael Jiménez Arnau ha centrado su participación en las modificaciones en materia de extinción de contratos.