
18/10/2010 Francia encara una semana clave para el futuro de la aprobación de la reforma de las pensiones que se debatirá este miércoles en el Senado. A primera hora de hoy ya había carreteras bloqueadas por camioneros, problemas de tráfico y problemas en los depósitos de combustible. La manifestación contra la reforma de las pensiones del pasado sábado, la quinta desde el mes de septiembre, tuvo, según el ministerio de Interior, 825 mil seguidores, la cifra más baja hasta el momento. En cambio, los sindicatos creen que la movilización es similar a los anteriores. El martes, el malestar de los ciudadanos volverá a medirse en la calle.
El sector ferrovario, partidario desde su inicio de las protestas que vive el país, ha anunciado que, a partir de hoy, endurecerá su seguimiento. Así, el sector podría detener dos tercios de los trenes regulares y la mitad de los servicios del TGV, la red de Alta Velocidad francesa.
Los sindicatos llamaron ayer a los ferroviarios y a los camioneros a amplificar el movimiento con restricciones en el tráfico y el bloqueo de los accesos a centros estratégicos. Su objetivo es conseguir que el país quede semiparalizado para forzar al Gobierno francés a parar la votación del Senado del próximo miércoles.
Además, este martes está prevista una nueva jornada de huelga y paralizaciones. La movilización contra la reforma también ha logrado paralizar una decena de refinerías en el país, hecho que ha provocado problemas en la distribución en las gasolineras de Francia.
`No dejaré que la economía francesa se ahogue por un bloqueo del suministro´. Ayer por la noche, el primer ministro francés, François Fillon, plantaba cara con estas palabras a los huelguistas, en una entrevista en la televisión francesa. El jefe del Gobierno galo afirmó que el debate sobre la reforma de la jubilación `seguirá adelante en el Senado´ y será `votado´.
El Gobierno ordena desbloquear las refinerías para asegurar el carburante
Uno de los problemas más graves al que ha de hacer frente el gobierno de Sarkozy es la escasez de carburante que sufre el país. El primer ministro, François Fillon, afirmó que no permitirá que se bloquee el país por falta de carburante y el ministro del Interior, Brice Hortefeux, emitió una orden para desbloquear el acceso a las plantas, lo que hizo subir la tensión con los huelguistas.
El aeropuerto Charles de Gaulle de París, que estaba al borde del colapso, recibió suministros para aguantar una semana más. Pero en muchas gasolineras de París era muy complicado llenar el depósito a causa de una explosión de la demanda por temor a la escasez. La capital no es la ciudad que más acusa las consecuencias de los paros. En Marsella, no solo el puerto está bloqueado sino que los basuras se acumulan en las calles por la incorporación a la huelga el servicio de recogida.
Jean-Louis Schilansky, presidente de la Asociación Francesa de Industrias Petroleras, sostiene que hay gasolina para dos semanas y que el suministro a las estaciones de servicio se ha normalizado después de que el viernes las fuerzas antidisturbios se hicieran cargo de algunos depósitos estratégicos de combustible bloqueados por los sindicatos.
Protestas laborales también en Italia
Miles de trabajadores y obreros metalúrgicos marcharon el sábado frente al Coliseo de Roma pidiendo que se defendieran a los trabajadores en estos momentos en los que Italia pretende superar sus dificultades económicas.
Las autoridades del ministro del Interior de Italia habían advertido sobre la posible presencia de grupos extremistas en la movilización del sábado pasado, aunque no se informó de algún hecho de violencia.
La protesta fue organizada por el sindicato de obreros metalúrgicos FIOM, una confederación radical, según la cual el gobierno conservador no asiste a los desocupados ni protege lo suficiente los empleos de quienes tienen trabajo.