28/10/2010 Muchas son las maneras en que algunas personas pueden imposibilitar la vida de sus compañeros de oficina, desde el moobing (acoso psicológico laboral que incluye malos tratos, agresiones verbales) hasta aislamiento del grupo, mentiras sobre las capacidades laborales, burlas, e incluso, dejar de dirigirle la palabra a alguien.
Más de la mitad del día la pasamos en el trabajo, lugar que se vuelve un segundo hogar y los compañeros, aunque muchas veces no lo queramos, se van convirtiendo en confidentes, algunos incluso, en una gran familia. Sin embargo, la experiencia indica que lamentablemente este espacio también es el propicio para que afloren sentimientos negativos entre los distintos profesionales, celos, envidia o competitividad, situaciones que pueden complicar el día a día en el trabajo.
Si eres víctima de este tipo de maltrato, lo principal es esforzarte por frenar los sentimientos negativos, y si ya no es posible mantenerse alejados sin entrar en este juego de recelos, entonces será necesario tomar cartas en el asunto y hacerse valer.
¿Qué hacer ante los celos?
La primera medida es evidentemente hablar con aquellas personas que sientes que imposibilitan tu vida laboral, una buena conversación puede ayudarnos a entender el motivo que tienen las demás personas para actuar de la manera en que lo hacen, quizá este es el momento propicio para conocer si estamos fallando nosotros o es algún celo infundado, pero si demuestras interés en arreglar la situación puede ser una muy buena señal para tu contraparte.
Si aún probando acercarte a tu “agresor psicológico”, no logras terminar con los rumores que se hacen a tus espaldas, las mentiras sobre tu profesionalismo o los malos tratos contra ti, es tiempo de que tomes medidas más drásticas y te dirijas directamente a tu superior. Alguien que tenga una visión externa de la situación y cierto poder para tomar decisiones puede ser quien nos ayude a encontrar una solución a estas malas relaciones laborales. Lo importante es no tener miedo de hablar estas situaciones.
“En todas las empresas, sean PyME o grandes corporativos es común encontrar diferentes tipos de personalidad, entre ellos algunos con características negativas en la forma de pensar y actuar, lo que genera que en las organizaciones existan malos tratos y “brujas” al interior de la institución y, es aquí donde los líderes tienen la obligación de intervenir para contener y resolver estas situaciones, al tiempo que ofrezcan apoyo, con la finalidad de poner fin al maltrato e incentivar la solidaridad y el compañerismo”, dice Margarita Chico, directora general de Trabajando.com México.