
24/01/2011 BBC lanza una pregunta a sus lectores que hoy, tras el desplome la semana pasada de las acciones de Apple tras el anuncio de la retirada temporal de su fundador Steve Jobs, adquiere una mayor importancia. ¿Puede la fortuna de una empresa estar tan vinculada a un sólo hombre?
Líder y fundador de la firma Apple, Steve Jobs anunció hace unos días su inminente e indefinida partida en un día festivo en Estados Unidos, el lunes dedicado a Martin Luther King, cuando las bolsas se encuentran cerradas. Esta precaución no sirvió de nada, ya que al día siguiente las acciones de Apple cotizaron a la baja.
Apple es sólo un ejemplo muy actual del poder de un sólo líder en la empresa, pero BBC recoge otros casos. En el Reino Unido, Richard Branson es Virgin y en las compañías que cotizan en bolsa, Rupert Murdoch es News Corporation y Anita Roddick es The Body Shop.
`Steve Jobs es un líder en la práctica. Sin embargo desde que se incorporó a la compañía (1996-1997) tras 12 años fuera de ella, le dio una forma totalmente nueva. Hay personas en el mundo que tienen un enorme efecto en el negocio´, declara Nigel Nicholson, profesor de comportamiento organizacional en la London Business School.
Uno de los directores ejecutivos más célebres de la historia fue Jack Welch, que dirigió General Electric (GE) desde 1981 hasta 2001. Fue un gurú e inspiración para miles de los que se convertirían en dirigentes estrellas posteriormente. Su gestión se caracterizó porque despidió a personal de la gigantesca corporación, racionalizó el negocio y aumentó el precio de las acciones.
Otro ejemplo. El papel de Rupert Murdoch en News Corporation como director ejecutivo, presidente y accionista mayoritario es visto como esencial para la compañía y el más leve indicio de planes de retiro provocaría el mismo alboroto mediático acerca de sus planes de sucesión.
`Las compañías quieren estar selladas a prueba de bomba con respecto a sus líderes. No quieren caer si sus dirigentes son atropellados por un autobús, pero también quieren la marca y el carisma que vienen asociados a un buen liderazgo´, afirma Nicholson, según declaraciones recogidas por la BBC.
Bill Gates: el líder que no causa daños
Bill Gates podría ser el ejemplo de líder y alma de una compañía que al retirarse no causó daños a su firma. Gates sigue identificándose con Microsoft, pero el líder logró retirarse del día a día de la compañía sin causarle un daño significativo.
La clave fue llevar a cabo el proceso de manera calmada y progresiva; en primer lugar, Gates se retiró como director ejecutivo en 2000 y le entregó las riendas a Steve Ballmer, pero permaneció como presidente y jefe de arquitectura de software. Más tarde, en 2006 se desentendió de éste cargo y para 2008 había dejado completamente la primera línea de la compañía. Hoy en día sigue siendo el presidente y, aunque dedica mucho tiempo a sus obras benéficas, está todavía disponible como consejero.