
18/02/2011 Nueva Rumasa, empresa propiedad de José María Ruiz-Mateos, ha solicitado el preconcurso de acreedores para sus empresas Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa (Apis y Fruco), Quesería Menorquina y Rayo Vallecano, con lo que abre una `nueva etapa de reestructuración´ que, según declaraciones de ayer de la familia Ruiz-Mateos, garantizará `su viabilidad futura y el cumplimiento de la totalidad de sus compromisos´.
Estas diez sociedades, que concentran gran parte de los 700 millones de euros de deuda bancaria del Grupo, se han acogido al procedimiento especial de la Ley Concursal, que concede un plazo de hasta cuatro meses para negociar con los acreedores a fin de evitar la suspensión de pagos. Además, blinda a las empresas ante cualquiera entidad que pretenda instar un concurso de acreedores necesario.
Ayer se celebró una rueda de prensa para explicar la situación real de Nueva Rumasa y las medidas que se han adoptado. Para ello, el propietario de Nueva Rumasa, José María Ruiz-Mateos, se acercó a los medios, rodeado de sus seis hijos varones y parte de sus directivos, y aseguró que `si no pudiera satisfacer las obligaciones de los que confiaron en nosotros y careciera de fe en Dios, me pegaría un tiro´.
Asimismo, Ruiz-Mateos declaró que `no podría soportar el sufrimiento´ de no poder pagar las deudas que acumula el grupo y, sobre todo, devolver el dinero a los inversores (más de 5.000) que acudieron a sus emisiones de deuda´.
5.000 inversores apostaron por Nueva Rumasa
Según la compañía, la deuda bancaria de las empresas del grupo Nueva Rumasa asciende a 700 millones de euros, la mayor parte, según José María Ruiz-Mateos hijo, sería la que corresponde a las diez empresas que se han acogido al artículo 5.3 de la ley concursal.
La propuesta de Nueva Rumasa a sus acreedores se centrará en el aplazamiento de la deuda, según el consejero delegado del grupo, José María Ruiz-Mateos Rivero. Además, añadió durante la rueda de prensa que confían en que la situación pueda ser modificada en breve.
Toda esta situación se debe a la gran inversión publicitaria de Nueva Rumasa ha llevado a cabo durante los dos últimos años, con la que consiguió que alrededor de 5.000 inversores apostaran sus ahorros a las emisiones y ampliaciones de capital de varias empresas de José María Ruiz Mateos. En estas operaciones, Nueva Rumasa logró captar unos 140 millones.
Visión de empresario
Ruiz-Mateos hizo llegar a los medios una carta en la que afirma que `un empresario cabal tiene que cuidar de los valores materiales del conjunto, pero sin olvidar en absoluto que lo más importante es su personal´. Él reconoce que su obsesión, todos estos años, ha sido la de `proporcionar trabajo al que no lo tiene´.
Según el presidente de Nueva Rumasa, la consecuencia de su `obsesión´ es, precisamente, `el elevado coste de un puesto de trabajo y, aún así, no he sido capaz de despedir a ninguno de ellos, aun cuando sobraran, como es el caso concreto de Clesa´.