18/03/2011 Las extensas jornadas de empleo, hacen que el tiempo libre sea un bien cada vez más escaso, equilibrar la vida familiar con la laboral resulta difícil, los padres no sólo llegan tarde a sus hogares, sino que también lo hacen sin ánimo o muy cansados, lo que resta aún más el tiempo para el diálogo con sus hijos o para jugar con ellos. Aprovechando que mañana se celebra el día del padre, Trabajando.es analiza la difícil situación de los padres en las empresas.
Específicamente, el rol del padre ha sido relacionado con el trabajo fuera del hogar, siempre dedicado a la oficina y en ocasiones alejado de la familia, mientras que el papel de la madre ha cambiado de manera significativa las últimas décadas, compatibilizando vida laboral y doméstica simultáneamente.
Al padre de familia se le ha asignado el papel de proveedor económico principal y control de autoridad, muy pocos son los que participan en las labores domésticas, atención, convivencia y educación de sus hijos, lo que ocasiona `ausencia de la figura paterna´ y sin proponérselo crea en los hijos una fuerte carencia en su vida emocional. Según recientes estudios, cuando los niños crecen sin haber compartido suficiente tiempo con sus padres, llevan esta añoranza hasta en adulto.
Si eres un padre trabajador, Trabajando.es cree que debes saber separar la función de profesional con la de ser padre. Los padres deben trabajar, pero sin afectar su relación familiar, de manera que pueda compartir con sus hijos y estar con ellos en sus momentos importantes: montar bicicleta con ellos, acompañarlos en los actos del colegio, llevarlos al médico, estar presentes el día de sus cumpleaños, etcétera.
Javier Caparrós, director general de Trabajando.es, señala que “desde siempre el hombre se ha enfocado en ser un buen proveedor para su familia, y con la incorporación de la mujer al mercado laboral ha empezado a compartir con ella la manutención de la familia, eso sí, muy pocos hombres compensan los nuevos cambios en las finanzas familiares con más tiempo con sus hijos: para educarlos, darles amor y protección. Los hombres debemos ayudar a nuestra familia de alimento y abrigo, pero también debemos proveerla de cuidado, respeto y amor… y sobretodo tiempo”.