17/06/2011 Raghuram Rajan, responsable de la cátedra de Finanzas Eric J. Gleacher en la Chicago Booth School ofreció un alarmante discurso en la Conferencia de Jackson Hole, la última del legendario Alan Greenspan, celebrada en Wyoming en 2005 y auspiciada por el Banco de la Reserva Federal de Kansas City. El entonces economista jefe del Fondo Monetario Internacional advirtió al público asistente, los principales responsables de los bancos centrales, que podrían estar conduciendo la economía hacia el precipicio.
La facilidad para obtener un crédito, los complejos productos de inversión y la falta de confianza en el mercado interbancario, señaló Rajan, serían el caldo de cultivo para un épico colapso financiero.
En aquel momento, fue criticado con dureza por su predicción, no obstante dos años después, estallaba la crisis financiera. Un artículo de The Wall Street Journal resaltó su profética presentación en enero de 2009.
En su nuevo y valioso libro `Fault lines: How Hidden Fractures Still Threaten the World Economy (Fallos: cómo fracturas ocultas siguen amenazando la economía mundial) Rajan sostiene que existen graves fracturas en la economía responsables de esta situación y advierte que si no se pone remedio podríamos sufrir una crisis potencialmente más devastadora. ¿Podemos arriesgarnos a no escucharlo por segunda vez?
El autor muestra cómo la desigualdad, tanto nacional como internacional, nos ha llevado al borde de un colapso financiero. Así, explica que existen fallas estructurales en un sistema excesivamente dependiente del consumo estadounidense para impulsar la economía mundial y evitar la desaceleración global. Este sistema se caracteriza por una frágil seguridad social estadounidense que ha generado una enorme presión política para mantener la solidez de la creación de puestos de trabajo ya que el empleo es el principal proveedor de salud y otros beneficios. En este sentido, comenta que el sector financiero estadounidense, con sus incentivos asimétricos, es el enlace crítico, aunque inestable, entre un país sobrestimulado y un mundo de infraconsumo.
Asimismo, reprocha que las respuestas a la crisis financiera, hasta el momento, han servido de muy poco para corregir estos graves problemas, lo que nos sitúa ante el próximo terremoto financiero.