20/06/2011 La semana pasada Madrid se convirtió en la capital europea del coaching al lograr reunir un panel de expertos que nunca habían estado antes congregados. Todo ello bajo el paraguas de la VIII Conferencia Europea de Coaching, organizada por ICF España. Las conclusiones de la primera jornada del congreso son las siguientes.
En la bienvenida, Luis Carchak, presidente de ICF España, resaltó la importancia de reinventarse y consideró que el congreso sería un éxito “si los asistentes se llevaran muchas preguntas que busquen respuestas a la crisis que sufirmos: económica, ecológica, de valores, etc”.
Tras la apertura del congreso, Julio Olalla, padre y maestro del coaching a nivel mundial, presentó la ponencia “Del conocimiento a la sabiduría”, donde explicó cómo se gestó el coaching. “El coaching nace para hacerse cargo de la crisis resultante de la etapa de la modernidad”, opinó.
De igual manera, Olalla señaló cómo durante cientos de años se ha creído que acumular información y aprender eran casi las mismas cosas, separando lo material de lo espiritual, excluyendo el poder de las experiencias e ignorando el rol cognitivo de las emociones. Olalla resaltó como “el coaching trae a nuestros procesos de aprendizaje la experiencia humana a través de la unión de los aspectos interiores con los exteriores de nuestra realidad y nos provee de acceso a una racionalidad que no niega el poder cognitivo de las emociones mientras nos permite jugar con una pluralidad de perspectivas para aproximarnos a la complejidad infinita de la realidad”.
De igual manera, Julio Olalla señaló que el coaching permite mirar como miramos y observarme observando. Este juego de palabras define el primer paso en el coaching que es la observación y el análisis. Esto generará nuevas acciones y por ende nuevos resultados.
La esencia del liderazgo
Seguidamente, Charles Eisenstein, profesor en las universidades Penn State y Goddard y especialmente reconocido por su libro "El Ascenso de la Humanidad", presentó la conferencia “El mundo que será”.
Eisenstein señaló que la esencia del liderazgo, al igual que en las primeras comunidades, está asentado en el espíritu del regalo. Cualquier trabajo o relación que no distribuye sus regalos o beneficios y los entrega a algo hermoso, eventualmente reducirá el espíritu. Por ello, se decantó manifiestamente por una sociedad o empresas entregadas a crear y dar y cómo el dinero y la economía forman parte de este cambio y se ve la manera de establecer una nueva forma de funcionamiento de las cosas.