30/08/2011 Las entrevistas de trabajo son uno de los mayores retos a los que se enfrenta una persona a la hora de encarar un proceso de selección. Según Randstad, cuatro de cada cinco candidatos no supera una entrevista de trabajo, la misma cifra que reflejó el anterior informe publicado por la compañía hace dos años.
La novedad respecto a 2009 es que refleja la media de entrevistas que tiene que pasar un aspirante para acceder al puesto de trabajo requerido. Según Randstad, actualmente un proceso de selección consta de media de tres entrevistas de trabajo: la primera con el director de RRHH, posteriormente pasa a manos de un superior directo y, finalmente, con el director del departamento, quien será el que tome la decisión definitiva a la hora de inclinarse por uno de los candidatos aspirantes al puesto de trabajo.
La formación, la experiencia profesional y los idiomas se han consolidado como los tres pilares fundamentales para afrontar con garantías un proceso de selección, ya que son el principal motivo que permite al candidato encajar primero en una oferta de empleo e ir posteriormente ofreciendo el perfil adecuado para el puesto de trabajo.
De hecho, estos patrones están adquiriendo una importancia cada vez mayor, como refleja el hecho de que más de la mitad de los actuales trabajadores (57%) ha mejorado su formación durante el último año con el objetivo de adecuarse a los patrones que demanda el mercado laboral, mientras que un 26% reconoce haber realizado cursos de idiomas durante este tiempo, según una encuesta publicada el pasado mes de mayo por Randstad.
“Los candidatos deben mostrar ante todo seguridad, ya que es muy importante que la persona transmita lo que realmente es tanto a nivel personal como profesional. Este hecho adquiere mayor importancia ante posibles complicaciones como contraofertas u otras negociaciones”, asegura Julián Rubio Rivas, coordinador de las áreas de Ingeniería, Logística &Transporte e ITC en Randstad Professionals.
Otro hecho destacable que ha detectado Randstad, a través de una encuesta realizada por su herramienta Workmonitor en 17 países europeos, es que un 63% de los españoles reconoce utilizar las redes sociales para prepararse de cara una entrevista de trabajo, cifra que le sitúa a la cabeza de Europa en esta materia, seguido a continuación por alemanes (61%), griegos (60%) y eslovacos (59%).
Cómo preparar una entrevista de trabajo
Una vez que el proceso de selección deriva a la entrevista de trabajo, el candidato debe de tener en cuenta las siguientes claves para afrontarlo con garantías:
Preparación previa: El candidato debe informarse sobre el puesto de trabajo ofrecido y sobre la empresa, su actividad y su situación actual. También debe preparar de nuevo su CV, cuidar su aspecto personal y reflexionar sobre las preguntas más frecuentes que se suelen realizar.
Primer contacto con la empresa: El aspirante debe de ser puntual.
Al iniciar la entrevista: Debe mirar a los ojos del entrevistador, dar un buen apretón de manos y dejar que el entrevistador haga la primera pregunta y lleve la iniciativa. Debe, además, mostrarse cómodo y relajado.
Durante la entrevista: El candidato tiene que mostrar motivación, espíritu de cooperación y seguridad, así como tratar con respeto al entrevistador. Las respuestas deben de ser concisas y claras y siempre viene bien presentar cómo encajaría su experiencia con el puesto demandado.
Al finalizar la entrevista: Informarse de cuál y cuándo es la siguiente etapa del proceso de selección. Una vez que termine la entrevista es importante analizar las cosas que se han hecho bien y las que no para reflexionar sobre lo que se debe mejorar.
Los puntos por los que suele pasar el entrevistador son los siguientes:
- Funciones desempeñadas y nivel de autonomía
- Relaciones con supervisores y compañeros
- Logros y cómo se consiguieron
- Tropiezos, situaciones difíciles y cómo se superan
- Motivos de los cambios
Durante una entrevista de trabajo es recomendable evitar las siguientes cuestiones:
- No se debe hablar de todo aquello que nos ponga en una situación comprometida
- Ceñirse a lo que se nos pregunta y no ser demasiado extensos en las respuestas
- No hablar de temas personales, más allá de aficiones e intereses
- No se debe de hablar sobre salario en una primera entrevista, ya que se puede dar a entender que es lo único que nos interesa del puesto