17/10/2011 Con una plantilla que supera las 4.000 personas en 85 países, DMB es una de las compañías más importantes del mundo en transiciones; es decir, en ayudar a las empresas en procesos de transformación que impliquen personas. Todo ello, según explica Rafael Vara, consejero delegado de la empresa, evolucionando “culturas, comportamientos, éxitos y resultados”.
DBM Spain ayuda a las compañías que no tienen un modelo de gestión comercial o de experiencia de cliente definido a establecerlo e implantarlo. En ese caso, tal y como explica Vara: "Analizamos qué siente el cliente desde que tiene la necesidad de comprar un producto hasta que lo compra y el servicio postventa que recibe, para ver su perspectiva y hacer que esa sensación sea excepcionalmente buena, que repita y que se convierta en prescriptor. Por otro lado, también ayudamos a las personas a transformar su carrera profesional cuando se ven obligados a salir de una compañía".
Esto último, conocido como outplacement, aún es algo poco habitaul en España, pero que debido a la crisis económica empieza a despuntar. Con todo ello, esta compañía intenta suplentar varias carencias que han observado en las compañías como la falta de planes estratégicos, la falta de responsabilidad generalizada e, incluso, la falta de pasión. Para solucionar esta pérdida de rumbo, DBM Spain define, junto a las empresas, hacia dónde quieren ir y que tengan en cuenta "a sus empleados y clientes y estructuren un plan que permita acercarse al mercado desde la estructura, el área comercial y la organización interna. También podemos ayudar a crear ilusión y pasión por la empresa, a motivar y a reorganizar a las compañías para que obtengan mejores resultados".
La apuesta de Rafael Vara es que "hay que ser mucho más eficientes y concebir el trabajo como algo más pasional y no una maldición. Debemos tomarlo como en el mundo anglosajón o germánico, con mucha más flexibilidad mental a la hora de asumir retos y responsabilidades. En España esto lo vemos como “marrones” laborales". Por otra parte, las empresas tienen que hacer mucho más caso al cliente y al empleado "y no tanto al accionista", opina.
Cambio de mentalidad de los empresarios
En España, al contrario que sucede en Estados Unidos, "no hay cultura de dirigir nuestra propia carrera profesional". Vara denuncia que en nuestro país, es habitual que las personas acaben sus estudios, encuentren sitio en una empresa, la cual les promueve, les cambia de puesto, luego se marchan a otra compañía, etc. Pero..."ahora lo bueno de esta crisis, si es que tiene algo bueno, es que los profesionales que no tienen claro por qué han llegado profesionalmente adonde lo han hecho tienen la oportunidad de platearse qué quieren ser de mayores". Por lo tanto, cada vez más directivos de empresas españoles, a determinado momento de vida, piensan en qué quieren ser de verdad, cómo lo pueden conseguir, cómo pueden ser feliz y cómo pueden seguir aportando a la sociedad de forma distinta.