27/03/2012 En la portada de la página web de IESE el profesor de Ética Empresarial Domènec Melé enumera los criterios según los cuales una huelga es moralmente legítima. Considera que lo es “cuando se presenta como un recurso inevitable para obtener un beneficio proporcionado, pero resulta moralmente inaceptable cuando se lleva a cabo en función de objetivos no directamente vinculados a las condiciones de trabajo o contrarios al bien común”.
Melé asegura que en la huelga convocada por UGT y CCOO para el próximo 29 de marzo han aparecido desde el `primer momento valoraciones éticas. Para los líderes sindicales es “inevitable, justa y necesaria” y para el Gobierno es “injusta” y “no ayudará a nadie”. ¿Qué determina si una huelga es o no es justa?
1. En primer lugar, hay que preguntarse si es realmente inevitable. Según Melé, es difícil que la huelga pueda cambiar la firme voluntad del Gobierno, fuertemente presionado por Bruselas. “En este sentido, no está claro por qué es necesaria e inevitable la huelga”, asegura Melé.
“Una huelga general siempre es política y hay cauces de participación bien establecidos que hacen innecesaria una huelga general”, continúa el profesor. Melé cree que los sindicatos, más que ir a la huelga, deberían presentar enmiendas –cosa que ya han hecho- y presionar a los legítimos representantes del pueblo –también están en ello-.
2. En segundo lugar, hay que preguntarse si los daños son proporcionados a los beneficios que se pretenden lograr, y los daños de una huelga general son cuantiosos. No solo en términos económicos inmediatos, sino por la imagen que da el país, que desincentiva futuras inversiones. La CEOE ha cifrado en 1.000 millones de euros el coste inmediato de la huelga contando un seguimiento del 35%.
3. En tercer lugar, Melé señala que hay que analizar si la huelga es contraria al bien común. Según Melé, “Esto último exige considerar si la huelga responde a razones de justicia social o solo a intereses de parte del poder sindical”. El profesor añade que unas medidas más flexibles facilitarían disminuir la tasa de empleo, siendo así, difícilmente se puede afirmar que la huelga general se justifique por el bien común.
Se puede consultar el texto íntegro de Domènec Melé
en la entrada en el blog Ética Empresarial y Social.