01/06/2012 El ahorro de costes se ha convertido en una prioridad en la gran mayoría de las empresas españolas, y muchas veces es el condicionante que determina la viabilidad y el futuro de las mismas. La aplicación de Formas de Trabajo Innovadoras es un instrumento que logra introducir significativos ahorros dentro de la compañía y, por lo tanto, son un elemento básico para asegurar su viabilidad.
Así lo afirma BICG (Business Innovation Consulting Group), una consultoría boutique dedicada a Formas de Trabajo Innovadoras. Este tipo de prácticas ya están siendo adoptadas por las principales organizaciones innovadoras de todo el mundo, como BBVA, Deutsche Bank, Repsol y Phillips, cosa que les permiten ser más competitivas tanto económica, como organizativamente.
“Solo en optimización de los espacios de oficinas es posible reducir su uso entre un 20% y un 30% aplicando estas propuestas”, afirma Iñaki Lozano, fundador y Managing Director de BICG. “Todo ello sin que se resienta la comodidad de los puestos de trabajo y favoreciendo el estilo de operativa que la empresa considere más acorde con su cultura: más colaborativa, más flexible, más móvil…” continúa Lozano.
De hecho, habitualmente en las empresas se disponen de más ubicaciones de trabajo que profesionales disponibles para ocuparlas. Por sí solo esto supone una ineficiencia de, aproximadamente, el 10% del espacio. Además el uso de puestos físicos de trabajo fijos hace que el área que ocupa cada uno de ellos esté, de alguna manera, “secuestrada”, de tal modo que aunque el profesional que la tiene asignada se encuentre de viaje, en una reunión o de vacaciones, se considera que la ubicación está ocupada.
Se trata de una de las mayores ineficiencias que se pueden encontrar en las empresas actualmente ya que, según los datos de BICG, hay una media del 30% del tiempo en el que cada ubicación está desocupada. Tanto es así que, a partir de la experiencia de esta consultora en proyectos nacionales e internacionales, se ha calculado que el ratio de profesionales/puesto suele ser de 0,9:1; es decir, que para 90 personas suelen estar disponibles 100 ubicaciones. Lo que supone definitivamente una ineficiencia.
Por el contrario, si se usara un modelo flexible, como el que propugna BICG a través de las Formas de Trabajo Innovadoras, el ratio sería de 1,15:1; esto es, que 100 puestos podrían estar utilizados por 115 profesionales. Y si se estableciera un modelo avanzado, entre 135 y 140 empleados podría compartir 100 puestos de trabajo.
Un millón de euros en mudanzas internas
Existe otro coste con un fuerte impacto económico y de productividad que en muchas ocasiones no se tiene en cuenta: las mudanzas internas. Nuevas circunstancias de negocio hacen que haya que adaptar equipos de personas y modificar relaciones entre departamentos.
En un estudio de campo realizado sobre una empresa de casi 7.000 empleados, BICG calculó que cada cambio de puesto físico de un empleado tendría un coste aproximado de 180 euros y que cada año se producían entorno a 5.500 movimientos de este tipo. Una simple multiplicación arroja una cifra muy considerable: una empresa de esas dimensiones puede llegar a gastar casi un millón de euros al año en mover a sus propios empleados de un sitio a otro de la compañía. Un coste que se puede reducir hasta en un 88% gracias a la introducción de formas de trabajo innovadoras basadas en la flexibilidad y la movilidad.