11/07/2012 El pasado 19 de junio se celebró en Barcelona una Jornada de Especialidades Randstad sobre Buenas Prácticas en RR HH en el sector alimentario. En esta ocasión contó con la participación de Jose Mª Orduña, director de RR HH de Nutrexpa y Sebastián Molina, jefe de Desarrollo de Personas de Sodexo.
La Jornada, introducida por Mª Angeles Tejada, directora general de Public Affairs en Randstad España, se inició con la intervención de Sebastián Molina de Sodexo, quien aseguró que para su compañía gestionar la diversidad es una auténtica necesidad y explicó que su estrategia empresarial promueve un entorno inclusivo que valore las diferencias.
En Sodexo la diversidad se entiende como diversidad de género, de generaciones, de capacidades y discapacidades y de minorías étnicas. Para gestionarlas se formó a 200 directivos en “espíritu de inclusión” para detectar prejuicios y aprender a incluir. Otra de las iniciativas desarrolladas es la del programa “Formar para incluir”, por el que se forman a personas de colectivos con riesgo de inclusión, o el Observatorio de la Diversidad, nacido en hace ahora un año, y que explora en el cómo la diversidad puede incidir en los resultados económicos de una empresa.
Por su parte, José Mª Orduña quiso aportar una visión, muy a título personal, acerca de cuáles podrían ser algunas ideas para intentar mantener el empleo en estos tiempos. Apuntó que hay algunas cosas más que los que tienen la responsabilidad sobre las personas pueden hacer (directivos, mandos y jefes), además de mirar solo a los mercados.
Una actitud mas combativa en la búsqueda de soluciones, y dio algunas ideas, como la de intentar fortalecer la auto confianza, la empleabilidad, la capacidad para aumentar la implicación a la plantilla en el incremento de los ingresos por ventas (puso como ejemplo el caso de una empresa española –del sector electrodoméstico- en la que la plantilla dedicó varias jornadas para estimular las ventas en las tiendas y comercios) y no sólo enfocarse en la reducción de costes. Además se puede: facilitar el acceso a la formación sin coste para actualizarse profesionalmente o organizarse para conseguir que la totalidad de la plantilla sea “prescriptor” de productos o servicios de la compañía en la que trabaja, puesto que, al fin y al cabo, si las ventas se mantienen también se pueden mantener los empleos.