16/07/2012 Miguel Ángel González, autor de 'Pierde la Banca', analiza los últimos recortes del anunciados por el Gobierno español, encabezado por Mariano Rajoy. Directivo con más de 30 años de experiencia en el sector bancario, comenzó su carrera en el Banco Popular donde tuvo la oportunidad de conocer la profesión desde muy diferentes puestos en servicios centrales y la red de oficinas hasta ser nombrado director de sucursal. Posteriormente en Barclays adquirió diferentes responsabilidades y fue miembro del comité ejecutivo y consejero de Barclays Wealth Managers España S.A.
En la actualidad, Miguel Ángel González, además de empresario en otros sectores, es director para Madrid de la consultora Innovación y Desarrollo Directivo (IDD). Asimismo es colaborador de la Cadena Cope y ha cursado estudios de Ciencias Económicas y Empresariales en el Colegio Universitario de Estudios Financieros CUNEF (Universidad Complutense de Madrid).
Para el autor de "Pierde la banca", quizás lo primero que hay que decir sobre las medidas anunciadas recientemente es que: "Equivocadas o no, si que suponen en este caso el mirar de frente a los problemas. Y lo segundo, en mi opinión, es que este gobierno ha perdido seis meses en los que ha dado tumbos, no tenía claro el rumbo ni las medidas a tomar y se ha tenido que desdecir de todo lo que afirmaba como principios inquebrantables".
La pregunta que le surge al autor tras conocer las medidas es si serán o no suficientes. "La respuesta claramente es que no", pero el autor nos ofrece la posibilidad de clasificarlas y desgranarlas por separado.
Subida del IVA: Miguel Ángel González cree que es necesaria, además de obligada por Bruselas. "Debió subirse en el primer Consejo de Ministros, en lugar de subir los impuestos sobre el trabajo y las rentas del capital. Como aspecto negativo, especialmente en el tramo alto, puede traer consigo una caída del consumo", y, aunque puede caer más, para él "la medida tendrá su efecto recaudatorio claro e inmediato".
Paga de Navidad de los funcionarios: Su opinión es que es efectiva, pero es una medida "fácil" que incide en "demonizar más a los empleados públicos". Si bien es cierto que, según palabras del autor, el sector privado ha afrontado ajustes mayores, "no es menos cierto que el ahorro por gastos del empleo público debe venir por la supresión de puestos de libre designación, enchufados, asesores y similares, y no tanto por seguir dañando el poder adquisitivo de los funcionarios".
Reducción de concejales y empresas públicas: Sigue sin afrontarse el problema real, que es la estructura del Estado. Para Miguel Ángel González "esta supresión no es efectiva en un corto plazo y no resuelve el problema. Hay un empecinamiento personal del Sr. Rajoy en seguir manteniendo las diputaciones, que deben suprimirse, reducir ayuntamientos, y reducir, en general, estructura tanto del Estado, como de comunidades autónomas y entidades locales". A ello, añade: "Se dice que nuestro problema es que tenemos muchos funcionarios, y no es cierto en términos relativos, aunque es preciso reasignarlos adecuadamente, lo que tenemos, en todas las comparativas que se quiera, es mucha gente viviendo de los ingresos públicos, políticos y allegados de todo tipo. Aquí es donde hay que meter la tijera".
Reducir subvenciones: En general, para el escritor de "Pierde la banca" se debe afrontar una más decidida política de reducción de subvenciones hasta suprimir la mayoría, pues "genera una dependencia de los ingresos públicos que es muy dañina para la sociedad y la generación de iniciativas".
Por otro lado, el autor echa de menos ciertas medidas que el Gobierno no ha tenido en cuenta. Para él, se debería actuar de manera muy decidida para erradicar la economía sumergida. Asimismo, es necesaria la reducción de exenciones en el impuesto de sociedades para las grandes firmas, de manera que el tipo real recaudado se acerque al tipo impositivo.
Hay falta, además para él, de pasos decisivos en el cambio del modelo productivo, como única forma de ir reduciendo la tasa de desempleo. En definitiva, "Son medidas de austeridad, y la austeridad es buena si la contraponemos al despilfarro, que ha habido mucho, es menos buena si afecta al gasto corriente, porque en un momento tocarás gastos necesarios y es mala si afecta a la inversión productiva, porque es paralizante de la economía", finaliza González.