
23/08/2012 Entre los parados de larga duración, es decir, aquellos que llevan más de un año buscando empleo, más de la mitad tienen menos de 45 años. Y los desempleados de larga duración constituyen el colectivo más numeroso dentro de los casi 5,7 millones de parados que hay en España, de acuerdo con los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al segundo trimestre de 2012.
Según publica EFE, de los menores de 45 años, algo más de un millón lleva más de dos años tratando de reingresar en el mercado laboral, lo que implica que parte de ellos ya han agotado la prestación por desempleo, ayuda cuya cuantía y duración depende del periodo de ocupación cotizado en los seis años anteriores a quedarse en paro, aunque siempre limitada a dos años.
Los menores de 45 años que han agotado la prestación pueden acceder a un subsidio de 481 euros mensuales por un máximo de 18 meses, siempre que tengan a algún familiar a su cargo. Si no es así, la única opción que les que queda es el plan Prepara -cuya prórroga será aprobada en el Consejo de Ministros el viernes-, un programa de recualificación profesional que incluye una ayuda de 400 euros al mes durante seis meses.
Para los mayores de 45 años la protección es mayor, ya que antes de llegar al Prepara pueden solicitar la renta activa de inserción (426 euros mensuales durante once meses), de la que también se benefician los emigrantes retornados, las víctimas de la violencia de género o doméstica y las personas con discapacidad.
Disparo en el número de prestaciones y alerta de la OIT
El aumento del paro como consecuencia de la crisis ha disparado la cifra de perceptores de todo tipo de prestaciones por desempleo, que a finales de junio era de casi 2.881.379 personas, el 5,3 % más que en 2011, mientras que la tasa de cobertura (parados con prestación o subsidio) ha ido descendiendo hasta situarse en el 66,1 %, cuatro puntos por debajo de la registrada un año antes.
La Organización Mundial del Trabajo (OIT) ha alertado del aumento del paro de larga duración en países como España, que corre el riesgo de incrementar el desempleo estructural y sufrir sus consecuencias sociales, como pobreza, problemas de salud o fracaso escolar.
Según los datos de la oficina estadística europea (Eurostat) a finales de 2011, España es el segundo país de la UE con una mayor tasa de paro de larga duración, el 9 % de la población activa, sólo por detrás de Eslovaquia (9,2 %) y muy por encima de la media de los veintisiete (4,1 %).