
24/09/2012 Ya es habitual que el cliente cuando acude a su banco, el empleado le redirija al cajero automático. Esta forma de operar, hasta hace algo más de un año inusual en la banca española, se ha convertido en los últimos meses en el modus operandi de prácticamente todas las entidades financieras. Y es que cada vez hay menos personal para atender al cliente y el que hay está centrado en realizar operaciones comerciales.
El próximo viernes, 28 de septiembre, la consultora Oliver Wyman dará a conocer los resultados individualizados de la solvencia de cada una de las entidades que operan en España. Tras conocerse sus déficits de capital, el Gobierno activará el botón rojo para comunicar a Bruselas las ayudas públicas que necesitan los bancos más débiles. La cifra no sobrepasará en conjunto los 60.000 millones de euros, según insisten desde el Ejecutivo.
Ese será el momento en el que Bruselas impondrá a las entidades que tengan que recurrir a los fondos públicos europeos o deben recapitalizarse unos duros procesos de reestructuración con fuertes reducciones de empleo, cierre de oficinas bancarias y venta de activos, entre los que se encuentran las potenciales participaciones industriales que tengan en cartera. Será la segunda gran reestructuración del sector en algo más de tres años. Este drástico ajuste también vendrá acompañado de otra oleada de fusiones, con más reducciones de red de sucursales y empleo.
Según publica CincoDías, desde que estalló la crisis financiera los bancos y las cajas españoles han recortado sus plantillas en más de 30.000 empleos. De ellos, 20.921 trabajadores corresponden a las cajas, lo que supone una disminución del 16,4% desde 2008, año en el que el sector alcanzó su punto álgido de plantilla y oficinas.
Ahora, y según fuentes sindicales, los despidos se multiplicarán para llegar a otras 20.000 salidas de los 107.033 empleados que trabajan en los bancos vinculados a las cajas. Estos datos se corresponden con el ajuste que prevé realizar el sector en los próximos meses por la presión de la troika (BCE, UE y FMI). Los sindicatos han comenzado a aceptar congelaciones salariales y de los planes de pensiones de los trabajadores para evitar mayor número de despidos.
Las salidas que se producirán en los próximos meses tendrán un coste muy inferior para la empresa, amparado por la reforma laboral. Además, las prejubilaciones quedarán muy reducidas. "Las salidas serán ERE sin apenas prejubilaciones. Se ha cribado tanto el sector que ya casi no quedan empleados con 55 o más años de edad", asegura un destacado sindicalista.
De momento, ya hay en marcha nuevos ajustes que afectan a unos 5.000 empleados de las ya antiguas cajas. Sabadell ha comenzado a reestructurar CAM, adquirida en diciembre del pasado año. BBVA también ha iniciado el ajuste en Unnim. Lo mismo sucede con Banca Cívica, absorbida por CaixaBank. Y los sindicatos están a la espera de que se active el plan para reducir plantilla de Banco Ceiss tras su esperada fusión con Unicaja, o Liberbank y Caja 3 una vez que se reactive la unión con Ibercaja.